Un incendio forestal devastador ha arrasado con más de 1.000 hectáreas de bosque nativo y cultivos en la vereda Algarrobal, del municipio de San Onofre, Sucre. El fuego, desatado por una presunta «quema controlada» realizada por un campesino el pasado miércoles 27 de marzo, se extendió rápidamente debido a las altas temperaturas y fuertes vientos, desafiando los esfuerzos de los equipos de socorro.
La alcaldesa Marta Cantillo Martínez, activó de inmediato la respuesta local para contener la tragedia y proteger la vida silvestre en peligro ante el voraz avance del fuego y se instaló un Puesto de Mando Unificado para monitorear la grave emergencia.
La alcaldesa Cantillo también hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional solicitando apoyo aéreo que permita controlar las llamas que continúan consumiendo el bosque seco.
Unas 200 personas se han visto directamente afectadas por el voraz incendio, que ha causado una devastación sin precedentes en la flora y fauna de la región, generando un daño ambiental de proporciones alarmantes.
Los esfuerzos de contención del incendio están siendo coordinados por varios organismos, entre ellos los cuerpos de Bomberos de Santiago de Tolú y Toluviejo, así como unidades de riesgo de otros municipios cercanos. Además, participan la Defensa Civil, la Cruz Roja, la Policía Nacional, autoridades locales y voluntarios de la comunidad.



