La capital de Bolívar, Cartagena de Indias, se enfrenta a una escalada de violencia que ha dejado a sus ciudadanos consternados y exigiendo respuestas al gobierno de Dumek Turbay. Con 113 muertes registradas hasta el inicio de la tercera semana de abril, la ciudad está experimentando uno de sus periodos más violentos en la última década, marcado por ataques sicariales.
El pasado lunes 15 de abril se convirtió en el día más mortífero del año, con seis personas asesinadas, cinco de ellas víctimas de sicarios. Este patrón de violencia continuó en los días siguientes, con tres muertes violentas más en menos de 72 horas, elevando el total a nueve homicidios en ese corto periodo de tiempo.
Las cifras son preocupantes, muestran un aumento del 12% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Cartagena de Indias aparece de primera entre las cinco principales capitales de Colombia con mayor taza de inseguridad durante enero y febrero.
Este preocupante panorama desafía la eficacia de la política pública de seguridad promovida por el gobierno de Dumek Turbay, quien hizo de la seguridad ciudadana uno de los pilares de su campaña. A pesar de la millonaria inversión de $14.268 millones en dotación policial para combatir el crimen, los resultados siguen siendo insuficientes.
Los recientes crímenes han impactado diversos sectores de la sociedad cartagenera. Desde comerciantes hasta miembros activos de la comunidad, como Jorge Navarro González, quien además de ser comerciante y prestamista, era un miembro activo de la Comisión de Convivencia y Conciliación de la JAC de su barrio. Su trágica muerte, junto con la de otras personas, refleja la crudeza de la violencia que azota a la ciudad.
El gobierno de Turbay ha apostado fuertemente por el llamado “Plan Titán 24” como solución a esta crisis, invirtiendo importantes recursos en estrategias de seguridad, sin embargo, la realidad en las calles de la ciudad muestra que estas medidas no están teniendo el impacto deseado. A pesar de la contratación del experimentado general (r) de la Policía Nacional, Carlos Rodríguez Cortés, y la adquisición de equipos tecnológicos y de protección para las fuerzas del orden, los homicidios continúan en aumento y socava la confianza en las instituciones y afecta el desarrollo y bienestar de toda la comunidad.



