Las calles comienzan a quedar desiertas, pero en los patios de Transcaribe, la actividad está en su punto más álgido. Mientras la ciudad descansa, una ardua labor se despliega para asegurar que cada bus esté listo para el próximo día de operación.
A las diez y cuarenta de la noche, el Patio Portal de Transcaribe, que normalmente bulle de actividad diurna, luce ahora tranquilo. El último bus de la ruta T101 se detiene, y los últimos pasajeros descienden. Es el fin de la jornada para algunos, pero apenas el comienzo para otros.

En el patio taller número 1 de la empresa concesionaria Sotramac, un operador recibe al vehículo entrante y conversa con el conductor, registrando cualquier novedad. Es el primer paso de un meticuloso proceso de alistamiento que se lleva a cabo simultáneamente en los patios de las tres empresas concesionarias.
«Es un equipo de más de sesenta personas el que trabaja durante la noche y la madrugada en cada uno de los patios», explica el ingeniero Sergio Martínez, coordinador de mantenimiento de Sotramac. «Cada detalle cuenta: desde el lavado externo hasta la inspección técnica general».
El compromiso con el medio ambiente es parte integral de esta operación. Con la situación ambiental delicada debido a la sequía en Colombia, el uso responsable del agua es prioritario. Es por ello que, desde el inicio de la operación en 2015, se ha implementado un sistema de reutilización del agua en el lavado de los buses, aprovechando hasta un 80% del agua utilizada.
Después del lavado, los vehículos son tanqueados con combustible, un proceso vital para asegurar su funcionamiento óptimo. Todos los buses de Transcaribe funcionan con gas natural, en línea con el compromiso ambiental de la empresa.
Una vez limpios por dentro y por fuera, los buses pasan por una inspección técnica exhaustiva, verificando niveles de líquidos, el correcto funcionamiento de luces y puertas, entre otros aspectos. «Queremos que cada bus esté listo para cuando los conductores inicien su turno», señala Martínez.

A medida que el reloj marca las cuatro y treinta de la mañana, los conductores asignados a los primeros servicios comienzan a llegar. Encuentran los vehículos preparados y listos para comenzar su jornada, marcando así el inicio de otro día de operación para el SITM.
Mientras la ciudad se despierta, más de 110 mil cartageneros se moverán hacia sus destinos gracias al esfuerzo de estas personas que, en la oscuridad de la noche, trabajan incansablemente para mantener en marcha el corazón del sistema de transporte de Cartagena de Indias.



