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Por: Carmelo Bolaño | Revista Torneo
En una tarde mágica en Hartford, Connecticut, la Selección Colombia desplegó un fútbol de ensueño que dejó a Bolivia atónita, en juego amistoso, su último preludio glorioso para su participación en la Copa América 2024. La tricolor, con la gracia de un bailarín danzando los aires colombianos y la precisión de un reloj suizo, venció 3-0 en un amistoso que bien pudo ser una obra maestra.
Desde el primer pitazo, el equipo de Néstor Lorenzo, mostró su grandeza con la intención de dominar. Apenas transcurridos cinco minutos, un error del rival en su propio campo se convirtió en la chispa que encendió la magia colombiana. La pelota, caprichosa, terminó en los pies de Luis Díaz, quien con su talento y destreza, eludió a tres rivales como un mago llenando con movimientos cargados ilusiones. Pero cuando parecía que todo estaba perdido, el balón se escurrió por las piernas bolivianas y llegó a los pies del colombiano Jhon Arias, quien con un potente derechazo rompió las redes y los corazones bolivianos.
Cuando el reloj marcaba veinte minutos después del primer gol, un Lucho Díaz, dueño de la banda izquierda, volvió a brillar. Esta vez, con la serenidad de un maestro, envió un pase quirúrgico, de alta cirugía a Jhon Córdoba.
En el área, Córdoba se giró con elegancia y disparó un derechazo raso, un buscapiés preciso, que dejó sin opciones al arquero Guillermo Viscarra, empujando, el segundo tanto, un poema en movimiento que ensalzaba la pasión de todo un país.
El tercer gol llegó como una caricia del destino, de tanto que llevó Luis Díaz en los minutos previos poniendo joyas le tocaba el suyo, ponerle la cereza al postre es sí como en el 41’, Deiver Machado le filtra la esférica a «Lucho» Díaz y el extremo izquierdo buscando el punto penal, le amagó a un defensa boliviano antes de disparar y armó su remate, luego sacó un derechazo al palo alejado del arquero Guillermo Viscarra para concretar el 3-0 parcial y a la postre definitivo para el resultado del encuentro.
La noche continuó con el dominio absoluto de Colombia, que no solo goleaba, sino que encantaba, a los millones de espectadores, dentro del estadio y pantallas de televisión. Con cada pase, con cada jugada, la afición vibraba, soñando con la gloria continental. Este triunfo, más que una victoria, es una promesa. La promesa de un equipo que llega a la Copa América, lleno de confianza, invicto en sus juegos de preparación, con el corazón y la esperanza de un pueblo entero en sus espaldas.
Ahí, bajo las nubes que competían con un cielo azul de Hartford, Colombia no solo goleó a Bolivia. Bañó a su hinchada en un torrente de emociones, en una danza de fútbol que promete hacer historia en el torneo que se avecina. La tricolor está lista, con el espíritu de guerreros y la gracia de los artistas del balompié para conquistar el fútbol del continente.
Néstor Lorenzo, el arquitecto de este sueño, miraba al horizonte con serenidad. Sabía que esta victoria no era solo un marcador favorable, sino un mensaje a sus futuros rivales. Colombia está lista para bailar con el balón, para cantar goles y, sobre todo, para pelear con el alma cada partido en la 48 Copa América. Dos marcas se lograron en el encuentro: el juego 100 de James Rodríguez y el gol 100 de Lucho Díaz con la Selección.
La tarde noche en Hartford se despidió de un momento que quedará grabado en la memoria de todos los colombianos. Este 3-0 no es un simple resultado, es un símbolo, un símbolo de un equipo que se prepara para escribir una nueva página dorada en la historia del fútbol colombiano.
Con el corazón en la mano y la mirada en el cielo, Colombia se alista para enfrentar el desafío continental con una confianza renovada. Los nombres de Luis Díaz, Jhon Arias, Jhon Córdoba y Rafael Santos Borré y otros 22 artistas del balón ya resuenan como héroes, y la esperanza de todo un país recae en sus hombros. La Copa América los espera, y ellos, con el fuego en el corazón y la pasión en los pies, están más que preparados para conquistarla.
Así, con el alma llena de ilusión, Colombia se dirige a su próximo destino. Que el viento sople a su favor y que los dioses del fútbol los acompañen en esta travesía épica hacia la gloria. ¡Vamos, Colombia! ¡Que la Copa América 2024 sea testigo del renacer de un sueño dorado!
Solo faltan siete días para afinar los últimos detalles, siete días para consolidar su sinfonía futbolística antes del gran Premier en la Copa América. El lunes 24 de junio, en el majestuoso estadio NRG de Houston, el destino los convoca a un enfrentamiento contra Paraguay, una batalla que comenzará a las 5:00 p.m., cuando el sol aún bañe con su luz dorada el campo de juego.



