A la morgue de Medicina Legal fue conducido el cuerpo sin vida de Alberto Viloria Barbosa, quien fue víctima de un atentado sicarial en el barrio El Bosque de Cartagena de Indias. El asesinato selectivo que ocurrió la tarde del viernes revela una preocupante realidad: el accionar de los sicarios sigue cobrando víctimas frente a un débil “Plan Titan” propuesto por el alcalde Dumek Turbay Paz para combatir la escalada de violencia en la ciudad.
Viloria Barbosa, de 49 años, manejaba un Chevrolet Beat negro de placas JVT 166 cuando fue sorprendido por sicarios motorizados quienes le dispararon en repetidas ocasiones cegándole la vida de forma fulminante. El automóvil terminó chocando contra una estructura de concreto, y Viloria falleció de inmediato tras recibir tres impactos de bala. Los asesinos escaparon dejando atrás una estela de sangre, terror y confusión.
La falta de capturas inmediatas y la impunidad con la que operan los sicarios plantean serias dudas sobre la efectividad de las estrategias de seguridad implementadas por el Gobierno Distrital.
Alberto Viloria Barbosa tenía dos anotaciones judiciales por tráfico de estupefacientes, lo que apunta a la posible relación de su asesinato con actividades delictivas. Sin embargo, la seguridad ciudadana no debería depender del historial judicial de las víctimas.
La comunidad del barrio El Bosque, y de Cartagena de Indias en general, sigue siendo testigo de actos violentos que generan temor e inseguridad.



