En la madrugada de este viernes 9 de agosto de 2024, los ex congresistas cordobeses Bernardo Miguel «Ñoño» Elías y Musa Besaile volvieron a ser recapturados por orden de la Corte Suprema de Justicia. Esta acción judicial responde a la ratificación de las condenas impuestas a ambos por su implicación en el escándalo del Fondo Nacional de Desarrollo (FONADE), un caso que ha sacudido la política colombiana durante varios años.
El caso FONADE, una entidad que operó durante el gobierno de Juan Manuel Santos, ha sido objeto de múltiples investigaciones debido a presuntas irregularidades en la asignación de contratos y proyectos de desarrollo. Estos contratos, conocidos como «cupos indicativos», fueron direccionados por Elías y Besaile a firmas y personas cercanas, muchas de las cuales carecían de la experiencia necesaria para llevar a cabo las interventorías de proyectos de vivienda de interés social.
El impacto de estos actos de corrupción se extendió a lo largo del país, afectando a departamentos como Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Norte de Santander, Caldas, Antioquia, Quindío y Huila.
La influencia de Elías y Besaile, provenientes de Sahagún, Córdoba, trascendió el ámbito local, convirtiendo a su ciudad natal en un bastión político durante el gobierno de Santos. A pesar de su encarcelamiento, las familias de ambos políticos continúan teniendo un peso significativo en la política regional y nacional. Un ejemplo de esto es Julio Elías Vidal, hermano del Ñoño, quien actualmente es senador.
La historia de corrupción de ambos no se limita al caso FONADE. Bernardo Miguel Elías también fue condenado por su participación en el escándalo de Odebrecht, uno de los casos de corrupción más graves en América Latina en los últimos años. Por su parte, Musa Besaile fue condenado por su participación en el «Cartel de la Toga», donde se le acusa de haber sobornado a magistrados de la Corte Suprema para manipular procesos judiciales.
En un giro adicional, la investigación también ha tocado a figuras destacadas del actual gobierno, como Armando Benedetti, embajador de Colombia ante la FAO, quien es investigado por su presunta participación en la intermediación de contratos de FONADE. Fuentes cercanas al caso han indicado que la captura de Elías y Besaile podría traer nuevas revelaciones que involucren a Benedetti, quien ya enfrenta una investigación por otro incidente en España.
La red de influencias que ambos excongresistas tejieron también se extiende al ámbito local. En un ejemplo reciente, se reveló la conexión entre la casa Besaile y un millonario contrato en Córdoba.
Según las investigaciones, Sneyder Pinilla, exsubdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, fue contactado por la asesora del ministro de Hacienda, María Alejandra Benavides, para gestionar un contrato en el municipio de Cotorra por casi 50.000 millones de pesos. La persona encargada de coordinar este contrato, Harry Bejarano, tiene vínculos cercanos con la casa Besaile a través de Vanessa Hodeg, secretaria general de la Gobernación de Córdoba.
Mientras se espera que “Ñoño” Elías y Musa Besaile continúen colaborando con la justicia, su recaptura marca otro capítulo en la larga historia de corrupción que ha manchado a la política colombiana en los últimos años. Las revelaciones futuras podrían traer consecuencias significativas para figuras políticas actuales, manteniendo en vilo al país en espera de nuevas delaciones.



