La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado la viruela del mono como una emergencia de salud pública de interés internacional por segunda vez en dos años. Esta medida se produce en medio de un brote alarmante de una variante más letal de la enfermedad que ha afectado a varias naciones africanas, lo que evidencia la urgencia de una respuesta coordinada a nivel mundial.
La categorización de la viruela del mono como emergencia internacional implica un impulso significativo en la investigación y financiación para combatir la enfermedad. Además, se espera que esta decisión fomente una mayor cooperación entre países para implementar medidas de salud pública efectivas.
La OMS busca evitar que la situación actual se convierta en una pandemia, aunque aclara que esta declaración no equivale a tal.
La rápida propagación de la viruela del mono en África ha sido motivo de preocupación. Según el director general de los CDC de África, Jean Kaseya, se ha registrado un aumento del 160 % en los casos entre 2023 y 2024.
El incremento es alarmante, ya que se prevé que este año se superen los contagios del año anterior. Además, se ha informado que el 70 % de los afectados son menores de 18 años, lo que resalta la vulnerabilidad de la población joven ante esta enfermedad.
La viruela del mono se puede transmitir de varias maneras, lo que complica su control. Las formas de contagio incluyen:
- Contacto directo: A través de la piel, heridas o fluidos corporales de una persona infectada.
- Objetos contaminados: Tocar objetos que han estado en contacto con un contagiado.
- Transmisión animal: A través del contacto o consumo de animales infectados.
- Embarazo: La enfermedad puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo.
Para hacer frente a esta crisis, Kaseya manifiesta que se requieren al menos diez millones de vacunas, una cifra que contrasta con las 200,000 disponibles actualmente.



