En una contundente acción coordinada entre la Armada de Colombia y la Policía Nacional, se logró desarticular una célula criminal que habría estado sembrando el terror en varias regiones del país. En total, 20 personas fueron capturadas, entre ellas dos mujeres, quienes presuntamente integraban la subestructura “Nicolás Antonio Urango Reyes” del temido grupo armado organizado “Clan del Golfo”.
La operación que involucró despliegues simultáneos en Cartagena de Indias, Funza, Montería, Valledupar y otras localidades, marca un golpe significativo contra la criminalidad en los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba y Cundinamarca.
Los operativos, que se realizaron en zonas urbanas y rurales, se desarrollaron en medio de un impresionante despliegue de las fuerzas del orden. Desde la histórica ciudad de Cartagena de Indias hasta la tranquila vereda La Sabana, en las entrañas del campo colombiano, los uniformados efectuaron un total de cinco capturas y realizaron trece notificaciones en centros penitenciarios.
El esfuerzo mancomunado de las autoridades logró materializar las órdenes emitidas por el Juzgado Segundo Penal Ambulante de Cartagena, cerrando el cerco sobre esta red criminal.
Los alias tras las rejas:
Entre los capturados se encuentran personas conocidas en el bajo mundo con los alias de “El Chino”, “Jonathan”, “Tovinson 1”, “Tovinson 2”, “Cachama”, “El Pili”, “El Pecue”, “El Flaco”, “El Joche”, “Maguiber”, “Beleño”, “El Papa”, “Flaquera”, “La Baby”, “Yulito”, “23”, “Manuel” y “Pantera”. Se les sindica de participar en actividades ilícitas como concierto para delinquir, extorsión y homicidio, todas acciones que habrían sido parte de una estrategia para mantener el control territorial y facilitar el negocio del narcotráfico.
Además, en una operación paralela llevada a cabo en Cartagena y Mahates, fueron capturados alias “Rapidito” y “La Gorda”, señalados también como miembros del “Clan del Golfo” y acusados de los mismos delitos.
Según las investigaciones, desempeñaban un rol crucial en la organización, siendo los encargados de ejecutar cobros extorsivos y planear asesinatos bajo la modalidad de sicariato. Las víctimas, en su mayoría ciudadanos, comerciantes y miembros de sectores productivos como la minería y la ganadería, vivían bajo la constante amenaza de estos delincuentes.
Estos capturados, ahora puestos a disposición de las autoridades competentes, enfrentarán a la justicia por sus crímenes.



