En el barrio El Pueblito de Arjona, Bolívar, la violencia dejó nuevamente su marca, y cobró la vida de Luis Manuel Méndez Canchila, un joven de 21 años conocido en el sector. El hecho ocurrió en el billar El Conquistador hasta donde llegó un sicario y disparó en repetidas ocasiones.
Las balas encontraron su objetivo con precisión letal: una impactó en la parte posterior de su cráneo y otra en el costado de su tórax. Los intentos de auxilio por parte de quienes presenciaron la escena fueron en vano; el joven murió casi al instante.
Lo que muchos en la comunidad ya sabían y otros quizás ignoraban es que Méndez Canchila no era un joven cualquiera. Bajo medida domiciliaria, portaba un brazalete del Inpec, el cual marcaba su condición como persona vigilada por las autoridades.
Su historial penal es tan largo como preocupante, con registros por lesiones personales, porte ilegal de armas, tráfico de estupefacientes, fuga de presos y amenazas. Sin embargo, su presencia en el barrio no había causado alarma evidente, hasta el día de su asesinato.
Vecinos del sector expresaron su temor y resignación ante la ola de violencia que parece no tener fin. “Esto es el pan de cada día en este barrio. Hoy fue Luis, mañana puede ser cualquiera”, comenta un residente que prefirió mantenerse en el anonimato por miedo a represalias.



