En una preocupante ola de violencia en menos de dos horas tres personas fueron asesinadas este domingo 25 de agosto en hechos aislados ocurridos en los barrios Nuevo Paraíso y La Candelaria de Cartagena de Indias.
Los hechos evidencian el creciente problema del sicariato en la ciudad, mientras el alcalde Dumek Turbay parece estar más interesado en la celebración de las fiestas de noviembre y el futuro del Real Cartagena que en la seguridad de sus ciudadanos.
El primer hecho de sangre ocurrió antes de las 6 p.m. de este domingo, cuando dos hombres que transitaban por una calle de Nuevo Paraíso fueron abatidos a bala por sicarios motorizados. Ambos fallecieron instantáneamente en la escena, y los agresores lograron escapar sin dejar rastro y ante la mirada aterrada de los testigos. Hasta el momento se desconoce la identidad de estas víctimas, lo que añade un elemento de incertidumbre y temor en la comunidad.
El segundo homicidio tuvo lugar apenas una hora antes, alrededor de las 4 de la tarde, en la calle Omaira Sánchez del barrio La Candelaria. En este caso, la víctima fue Harold Vitola Acosta, un hombre de 35 años, quien recibió múltiples impactos de bala, falleciendo en el lugar. Según informó la policía metropolitana, Vitola Acosta tenía un historial delictivo, con anotaciones por hurto a motocicletas, hurto agravado y porte ilegal de armas, lo que no justifica, bajo ninguna circunstancia, su violento asesinato.
Estos hechos de sangre ponen de manifiesto la crítica situación de seguridad en Cartagena, una ciudad que parece estar a merced de la delincuencia mientras su alcalde se enfoca en cuestiones que, aunque importantes, no deberían eclipsar la urgencia de proteger la vida de sus ciudadanos. La creciente incidencia de asesinatos a plena luz del día, en barrios que deberían ser seguros para sus habitantes, es una clara señal de alarma que no puede ser ignorada.
Mientras el alcalde sigue hablando de traer artistas para las festividades de noviembre y del Real Cartagena, los cartageneros se preguntan: ¿Quién está realmente cuidando de su seguridad? ¿Cuántos más deben morir antes de que se tome acción concreta para frenar esta ola de violencia?



