La falla eléctrica en la Refinería de Cartagena el pasado 16 de agosto ha encendido alarmas a nivel nacional, generando preocupación en el sector aéreo por una posible escasez de combustible. Las aerolíneas, vitales para la conectividad del país, advierten sobre el impacto inminente en sus operaciones.
LATAM Airlines ha sido la primera en expresar su preocupación. La compañía reveló que los inventarios de Jet A1, el combustible utilizado para la aviación, se han agotado en aeropuertos clave como Leticia, Montería y Bucaramanga, mientras que en Bogotá los niveles están en estado crítico. Esta situación obliga a la aerolínea a tomar medidas de contingencia, como cargar combustible extra en destinos fuera del país para garantizar los vuelos internacionales, ajustar procesos operacionales y monitorear el consumo en cada aeropuerto.
Santiago Álvarez, director ejecutivo de LATAM Airlines Colombia, enfatizó la necesidad de evaluar medidas estructurales para enfrentar este tipo de contingencias. Entre las propuestas se encuentran permitir la importación de Jet A1, establecer mecanismos claros de asignación del combustible importado y aumentar la capacidad de producción de las refinerías. «Estas acciones no solo son necesarias a corto plazo, sino que deben formar parte de una estrategia a mediano y largo plazo para proteger a los pasajeros y asegurar la operatividad del sector».
La situación en la Refinería de Cartagena, que abastece gran parte del combustible necesario para la aviación en Colombia, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del sector ante interrupciones en la cadena de suministro. Las aerolíneas, junto con las autoridades, buscan soluciones inmediatas para evitar que esta crisis afecte la movilidad de los colombianos y la economía del país en general.



