La realidad violenta que vive Cartagena de Indias ha sobrepasado cualquier estrategia de seguridad que la administración distrital haya intentado implementar. La líder social Jacqueline Perea Blanco, ha puesto el dedo en la llaga: la inseguridad en la ciudad es un problema estructural que no se resolverá con «cháchara», sino con acciones concretas.
Perea Blanco, conocida por su anterior candidatura a la Alcaldía de la ciudad, ha sido clara al reclamar que el gobierno distrital, liderado por Dumek Turbay, ha fallado en contener la creciente ola de violencia que azota a la capital de Bolívar. Su crítica va más allá de la simple denuncia; es un llamado a la acción, advirtiendo que la lucha debe ser contra la delincuencia y la criminalidad, y no contra ilusiones.
“A los huecos se les tapa con arena, cemento, y de ser necesario varillas”, afirmó Perea Blanco, en una metáfora que refleja su frustración ante las soluciones superficiales que se han aplicado hasta ahora. La referencia a los «huecos» es clara: son los vacíos de seguridad, las fallas en la gestión pública, y la inacción que permite que el sicariato y otras formas de criminalidad se muevan sin miedo en la ciudad, burlándose de planes como el «Titan 24», que parece ser poco más que un nombre grandilocuente sin impacto real.
Los números son escalofriantes: sólo en el mes de agosto, Cartagena ha registrado 48 muertes violentas, superando las 39 del mes anterior. Estas cifras son más que estadísticas; son vidas perdidas, familias destrozadas, y un reflejo del fracaso en la gestión de la seguridad pública. Perea Blanco, advierte contra el peligro de maquillar estos datos para dar la impresión de que nada está ocurriendo. «No se puede esconder el sol con un dedo», parece decirnos.
La líder social también recordó que durante su campaña a la Alcaldía, propuso un plan de choque con un enfoque más agresivo y estructurado para combatir la criminalidad, incluyendo la vigilancia con comandos nocturnos apoyados por la reserva activa de las fuerzas militares. Su propuesta, en su momento criticada por algunos sectores como demasiado militarista, ahora parece una alternativa seria ante la incapacidad del gobierno local para frenar la violencia.
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En conclusión, Cartagena no necesita más promesas vacías o estrategias que no pasan de ser anuncios mediáticos. La ciudad clama por liderazgo, decisión y acciones efectivas que aborden la inseguridad de raíz.
Perea Blanco, ha dejado claro que no basta con nombres rimbombantes como «Titan 24»; lo que se requiere es un compromiso real y acciones contundentes que le devuelvan la paz a Cartagena.



