La violencia en Cartagena de Indias alcanzó un nuevo nivel de brutalidad en agosto de 2024, con 50 homicidios que han marcado un trágico récord como el mes más sangriento de los últimos diez años. Entre las víctimas, dos mujeres y tres menores de edad, incluido un bebé de apenas 14 meses, cuyas vidas fueron arrebatadas en medio de una ola de asesinatos que tiene en vilo a la ciudad y sus corregimientos.
Este sombrío balance representa un incremento alarmante respecto a meses anteriores: 11 homicidios más que en julio de este mismo año y cuatro más que en julio de 2023, el cual había sido el mes más violento hasta entonces. La cifra total de homicidios en lo que va de 2024 asciende a 274, con un marcado aumento en la modalidad de sicariato, que representa 186 de estos crímenes.
El primero de los 50 asesinatos de agosto ocurrió el segundo días del mes, cuando Ever Mendoza Blanco, de 27 años, fue ejecutado en el barrio Villa Rosita. Desde ese día, la violencia no dio tregua: Wilson De Ávila Licona, Juan Carlos Teherán Ortiz, y muchos más fueron asesinados a sangre fría, con la mayoría de los ataques perpetrados por sicarios motorizados que sembraron terror y confusión en barrios como El Pozón, Olaya Herrera, y Nelson Mandela.
Entre las víctimas de sicariato se cuentan hombres jóvenes como Mauro Enrique Barón López y Ferneys Villafañe, quienes fueron abatidos en sus barrios en medio de la cotidianidad, sin darles oportunidad de defenderse. Sin embargo, la violencia no se limitó a este método; siete personas murieron en riñas o por violencia intrafamiliar, destacando el caso de David Santiago De la Hoz Puerta, un joven de La Esperanza que perdió la vida en un enfrentamiento mortal.
La situación se agrava con la muerte de un niño de apenas 14 meses, presuntamente asfixiado por su propia madre en el barrio Membrillal, un acto que ha dejado perpleja a la comunidad. Además, cuerpos aún sin identificar han sido encontrados en sectores de Mamonal, aumentando el misterio y la preocupación entre los cartageneros.
La espiral de violencia en Cartagena no muestra signos de detenerse. Con los barrios Olaya Herrera y El Pozón encabezando la lista de homicidios, con más de 25 casos cada uno, la sensación de inseguridad crece día a día. El 15 de abril, con seis asesinatos en menos de 24 horas, había sido el día más violento del año hasta el cierre de agosto, un mes que ahora lleva la sombría corona del terror.
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La ciudad exige respuestas. Mientras los cuerpos se acumulan en la morgue y los sicarios continúan operando impunemente, los cartageneros viven en medio de un clima de miedo y desesperanza. Cartagena de Indias, una ciudad que alguna vez fue sinónimo de historia y cultura, ahora se asocia peligrosamente con la muerte.



