En una histórica recuperación para la ciudad, el baluarte de Santo Domingo, uno de los símbolos más emblemáticos de Cartagena de Indias, volverá a ser un espacio público de libre acceso para todos los cartageneros y visitantes.
Tras un operativo de desalojo del restaurante bar Café del Mar, realizado por la Oficina de Espacio Público y la Secretaría del Interior, la ciudad se prepara para transformar este patrimonio en un mirador único, gratuito y abierto al público.
El alcalde distrital Dumek Turbay Paz, ha sido claro en su visión para este icónico lugar. «El baluarte de Santo Domingo será el espacio de contemplación más bello de Cartagena, gratuito, de uso público, con todas las amenidades y la oferta que brindaría el mejor establecimiento privado e internacional».
El mandatario destacó la importancia de devolver este espacio a la comunidad. Este anuncio se alinea con la reciente sentencia del Consejo de Estado que ordenó la restitución del bien, argumentando que su arrendamiento a un privado vulneraba los derechos colectivos al patrimonio cultural y al uso público del espacio.
El desalojo de Café del Mar, cuya ocupación del baluarte había sido motivo de controversia durante años, marca el fin de un capítulo en la historia del baluarte y el comienzo de una nueva etapa en la que el sitio se convertirá en un mirador de acceso libre para todos. Según Turbay, la transformación del baluarte buscará emular el éxito del Parque Espíritu del Manglar, un proyecto que ha revitalizado la vida comunitaria en Cartagena.
El operativo de desalojo, que se extendió desde la tarde de ayer hasta la madrugada de hoy, responde a una sentencia del Consejo de Estado que consideró que el contrato de arrendamiento con Café del Mar no respetaba el carácter público y cultural del baluarte.
El fallo destacó que la entrega de 2.010 metros cuadrados del baluarte a un negocio privado, por un arriendo significativamente bajo en comparación con el valor catastral del espacio, fue una «burla» a la ciudad y a sus habitantes.
Ahora, con el baluarte bajo control de la Escuela Taller Cartagena de Indias, la administración distrital se prepara para transformar este espacio en un lugar de encuentro, recreación y disfrute para todos. El nuevo mirador no solo ofrecerá vistas espectaculares de la ciudad amurallada y el mar Caribe, sino que también se convertirá en un símbolo de la recuperación del patrimonio cultural de Cartagena.
«No se convertirá en un espacio de penumbra ni en un orinal, sino en una postal abierta para todos, sin macetas o vigilantes que se lo impidan», aseguró Turbay, dejando claro que este baluarte será un lugar para que todos los cartageneros puedan disfrutar de su ciudad.



