La captura de Caleb Pérez Hurtado, conocido en el mundo criminal como alias «Caleb», representa un duro golpe para la estructura delictiva que sembraba el terror en los barrios del sur de la ciudad. Con una trayectoria criminal de más de una década, «Caleb» no solo es señalado como un implacable jefe de sicarios, sino también como un líder que combinaba el crimen con rituales espirituales para protegerse de las autoridades.
En una operación meticulosamente planeada y ejecutada por la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) de la Policía Nacional, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, «Caleb» fue capturado en su refugio en el barrio San José de los Campanos. El lugar, que a primera vista parecía una vivienda común, ocultaba un lugar de santería donde el capo realizaba rituales con velas y santos, buscando protección para sus actividades ilícitas.
El operativo enmarcado dentro de la «Operación Caribe», es el resultado de un trabajo de inteligencia y seguimiento que develó no solo la ubicación de este peligroso criminal, sino también las complejas medidas que había implementado para evitar ser capturado. Entre ellas, un sistema de escaleras y escondites diseñados para facilitar su escape en caso de una redada. No obstante, la precisión y coordinación de las fuerzas del orden impidieron cualquier intento de huida.
Alias «Caleb», de 29 años, tenía bajo su control varias zonas estratégicas de la ciudad, como los barrios El Pozón, Fredonia, Las Américas y San José de los Campanos.
Según las autoridades, su ascenso en el mundo del crimen comenzó en los años 2016 y 2018 como sicario de la banda delincuencial «Los Paisas». Tras la disolución de esta organización, se unió al “Clan del Golfo” en 2019, donde rápidamente escaló posiciones hasta convertirse en jefe de sicarios de la subestructura Nicolás Antonio Urango Reyes en 2022, tras la captura de alias «Yulito».
Las autoridades le atribuyen a «Caleb» la coordinación de múltiples homicidios en 2024, además de ser uno de los principales distribuidores de estupefacientes en la ciudad, utilizando la violencia y la intimidación para mantener el control de sus operaciones. Su historial criminal incluye cuatro anotaciones judiciales por homicidio (2011 y 2023), porte ilegal de armas de fuego (2011) y acoso sexual (2014).
La captura de «Caleb» se enmarca en un plan de seguridad ciudadana más amplio, que ha logrado hasta la fecha 3.743 capturas por diversos delitos en la región, de las cuales 95 corresponden a homicidios y 525 a porte ilegal de armas de fuego.



