Durante décadas, las sociedades industrializadas han enfrentado la dificultad de equilibrar la movilidad individual, basada en el uso del automóvil privado, con el desarrollo de ciudades sostenibles. Cartagena de Indias, con su tendencia a la dispersión urbana, no es la excepción. A pesar de su tamaño relativamente pequeño, la ciudad se encuentra atrapada en un ciclo de creciente dependencia del automóvil, lo que agrava los problemas de tráfico y contamina el espacio público.
El uso desmedido del automóvil en la ciudad donde hay casi tantos vehículos como habitantes, genera grandes inconvenientes. Esto se traduce en congestiones diarias que afectan la calidad de vida de sus ciudadanos y complican la planificación de una movilidad urbana efectiva. Paradójicamente, en lugar de avanzar hacia un modelo más sostenible, observamos un aumento en la utilización del automóvil, especialmente en áreas populares como El Pozón, Olaya y Barrios Unidos, donde la economía informal predomina y los trayectos suelen ser largos.
No obstante, existe una luz de esperanza. La reciente administración distrital ha comenzado a implementar políticas enfocadas en la mejora de la movilidad y el espacio público, como se evidencia en el plan aprobado para la Alcaldía local de La Virgen y Turística. Este plan busca integrar la movilidad con el comercio formal e informal, reconociendo la importancia de estos sectores para la economía local. Por primera vez, se observa una intención clara de abordar la planificación de la movilidad de manera inclusiva, considerando a los sectores más vulnerables de la ciudad.
A lo largo de los últimos diez meses, hemos visto esfuerzos por parte de la alcaldía para adecuar y construir nuevas vías. Estas iniciativas son un paso en la dirección correcta, pero son insuficientes si no se acompañan de una reestructuración profunda del sistema de movilidad. La creación de una ciudad más amigable y sostenible requerirá no solo inversiones significativas, sino también un cambio en la mentalidad de los ciudadanos hacia el uso del transporte público y otras alternativas de movilidad.
La capital de Bolívar está en una encrucijada. Con su crecimiento urbano innegable, el desafío radica en crear un modelo de movilidad que no solo mejore la calidad de vida, sino que también promueva un desarrollo urbano sostenible. A medida que la ciudad continúa expandiéndose, es necesario que la administración distrital y la comunidad trabajen juntas para fomentar un entorno donde la movilidad no sea solo un medio para desplazarse, sino una herramienta para construir una ciudad más integrada y equitativa. La oportunidad está presente; ahora es el momento de actuar.



