El concejal de Cartagena de Indias, Javier Julio Bejarano, ha encendido el debate sobre las prioridades del gobierno de Dumek Turbay Paz al cuestionar el considerable gasto destinado a las festividades novembrinas. En un análisis a groso modo, Bejarano señala que la asignación de recursos públicos debe reflejar una verdadera visión de desarrollo y se pregunta si los fondos invertidos en eventos culturales superan las necesidades urgentes de la ciudad.
La preocupación del concejal no es infundada. Cartagena de Indias enfrenta una creciente crisis de violencia juvenil, con un alarmante número de jóvenes involucrados en actividades delictivas, especialmente en casos de sicariato. Según Bejarano, muchos de los afectados son menores de 30 años, lo que subraya la urgencia de redirigir inversiones hacia la educación y el bienestar social.
“Donde un gobierno pone el dinero, ahí está su visión”, argumenta Bejarano, sugiriendo que la administración actual parece priorizar celebraciones efímeras sobre el desarrollo a largo plazo. “Es importante que la ciudad se divierta, pero es imperativo saber si el presupuesto para estas fiestas supera los $1.000 millones que se destinarán a la universidad pública U Mayor de Cartagena el próximo año”, plantea, desafiando a la administración a justificar sus decisiones financieras.
El concejal pide mayor apoyo para la U Mayor de Cartagena, destacando que la educación es fundamental para prevenir la violencia, ya que ayuda a promover el respeto mutuo y a crear una cultura de paz. En su intervención, Bejarano enfatiza la necesidad de abrir más sedes y ampliar la cobertura para los jóvenes de estratos más bajos, quienes a menudo quedan excluidos de la educación superior por falta de recursos o de acceso a instituciones cercanas.
El concejal también se comprometió a solicitar información oficial sobre el gasto en las festividades y sobre las inversiones orientadas a combatir la pobreza extrema en la ciudad. Esta demanda pone de relieve una creciente inquietud sobre la gestión de recursos en un momento en que las necesidades sociales son críticas.
“Si la reducción del presupuesto en áreas vitales como la educación responde a razones técnicas o políticas, es deber de la administración informar y explicar. En situaciones como esta, el debate debe centrarse en dónde se están focalizando los recursos”, enfatiza Bejarano.
El planteamiento del concejal destaca una realidad incómoda: en una ciudad donde la violencia y la falta de oportunidades son palpables, la inversión en entretenimiento puede parecer una distracción de problemas más profundos.
La pregunta que queda en el aire es si el gobierno de Turbay está realmente comprometido con construir una “Cartagena ciudad de derechos” o si, en cambio, está priorizando celebraciones que, aunque importantes, podrían desviar la atención de las inversiones que la ciudad realmente necesita.
En un momento en que la ciudad enfrenta desafíos críticos, la voz de Bejarano se suma a un creciente clamor por un cambio en las prioridades del gobierno, instando a que los recursos se dirijan hacia la educación y el bienestar social, en lugar de concentrarse únicamente en celebraciones temporales.



