La Fiscalía General de la Nación ha iniciado una exhaustiva investigación sobre las presuntas irregularidades en la adjudicación y ejecución del contrato para el Programa de Alimentación Escolar (PAE) en Cartagena de Indias. La controversia involucra a la Unión Temporal Bienestar Colectivo, la cual fue adjudicada el contrato para suministrar alimentos a 207 instituciones educativas en la ciudad. Con un valor cercano a los $38.5 mil millones, este contrato ha despertado preocupaciones sobre posibles violaciones al marco normativo y de transparencia en la contratación pública.
La denuncia presentada por el ciudadano Carlos Martínez Carrascal expone lo que podría ser una serie de prácticas ilegales que afectan el debido proceso en la contratación estatal y el cumplimiento de las normas de seguridad alimentaria. En particular, la investigación gira en torno a la validez de la documentación presentada por la empresa adjudicataria, y la aprobación de una bodega que, según informes preliminares, no cumplía con los requisitos de seguridad sanitaria.
- Falsedad Documental y Fraude Procesal: Uno de los elementos más graves de la investigación es la posible falsificación de documentos, en especial los certificados de inspección sanitaria de una bodega, la cual, supuestamente, estaba habilitada para el almacenamiento de alimentos. La falsedad documental es un delito grave en Colombia, sancionado por el Código Penal, que podría acarrear cargos por fraude procesal si se comprueba que la bodega estaba vacía y que el concepto sanitario fue emitido sin las condiciones requeridas. En este caso, tanto funcionarios como los representantes de la empresa involucrada podrían enfrentar consecuencias legales por alterar documentos para beneficiar indebidamente a la entidad adjudicataria.
- Incumplimiento de Requisitos Contractuales y Responsabilidad Penal: El contrato del PAE exige cumplir con estrictos requisitos en cuanto a las condiciones de almacenamiento y distribución de alimentos. Si se comprueba que el personal del Departamento Administrativo Distrital de Salud (DADIS) aprobó una bodega vacía, esto podría constituir un delito de prevaricato, al emitir resoluciones contrarias a la ley en beneficio de terceros. Además, si se demuestra que hubo negligencia en la supervisión, los funcionarios del DADIS podrían ser acusados de omisión de funciones, al no haber garantizado las condiciones adecuadas para la ejecución del contrato.
- Presunto Peculado por Apropiación: Si las irregularidades llevaron al desvío de los recursos públicos destinados al PAE, podría configurarse el delito de peculado por apropiación. Este delito ocurre cuando se desvían fondos públicos para fines distintos a los establecidos, y en este caso, podría implicar el uso de los recursos destinados a la alimentación escolar de manera inapropiada, afectando directamente a los estudiantes.
Implicaciones Administrativas y Disciplinarias
El caso también podría acarrear sanciones administrativas y disciplinarias para los funcionarios del DADIS y otros implicados. La Procuraduría General de la Nación tiene la potestad de intervenir en la investigación, evaluando posibles sanciones para los responsables de las fallas en el control del contrato y la aprobación de bodegas sin las condiciones necesarias. Esto podría llevar a suspensiones, multas e inhabilidades para ocupar cargos públicos.
El alcalde de Cartagena, Dumek Turbay Paz, ha sido notificado sobre las irregularidades en el PAE. Sin embargo, su respuesta ha sido limitada, canalizada a través de su abogado, José Joaquín Posada, quien se ha pronunciado brevemente sobre el asunto. La falta de detalles y la respuesta escueta han dejado interrogantes sobre la postura oficial de la administración frente a las acusaciones de corrupción en la contratación del PAE, así como sobre las acciones correctivas que se tomarán para garantizar la correcta ejecución del programa.
Uno de los aspectos más cuestionados en este caso es la ubicación de la bodega inicialmente designada para almacenar los alimentos, en la Zona Franca La Candelaria. Las zonas francas están legalmente destinadas a actividades de importación y exportación de productos, no para operar programas de abastecimiento local. A pesar de esta restricción legal, el equipo evaluador del DADIS aprobó su uso para el PAE, lo que ha generado preocupación sobre la falta de controles en la ejecución de contratos públicos.
La situación empeoró cuando el operador, después de menos de quince días, abandonó la bodega en la zona franca y se trasladó a unas nuevas bodegas ubicadas en el corregimiento de Bayunca. Este cambio abrupto de ubicación no solo demuestra una falta de planificación, sino que también pone en evidencia el incumplimiento de los requisitos logísticos establecidos en el contrato. La decisión de mudar la operación sin garantías claras sobre la idoneidad de las nuevas instalaciones expone aún más las deficiencias en la gestión de este programa vital para la alimentación de miles de estudiantes.
La investigación abierta por la Fiscalía, junto con la posible intervención de la Procuraduría, tiene el potencial de generar un precedente importante en la lucha contra la corrupción y el mal manejo de los recursos públicos.
Este caso no solo plantea serias dudas sobre el manejo del PAE en Cartagena, sino que también destaca las deficiencias estructurales en los procesos de contratación pública y control. La comunidad y los estudiantes afectados esperan respuestas rápidas y acciones contundentes que garanticen la transparencia en el uso de los recursos públicos y la protección de los derechos fundamentales de los niños y jóvenes que dependen de estos programas de alimentación escolar.



