En el corazón de Turbaco, Bolívar, una institución educativa se ha convertido en epicentro de innovación y liderazgo gracias a la visión de su rector, Geovani Cogollo Moreno. Desde la dirección de la Institución Educativa Técnica Alfonso López Pumarejo, este catedrático ha logrado que estudiantes y maestros se apropien de un nuevo modelo de enseñanza: uno que no solo involucra el aprendizaje, sino que también empodera a los jóvenes como agentes de cambio.
Geovani no es un rector común. Su nombre resuena en congresos y foros educativos internacionales, desde La Habana hasta Madrid, desde Buenos Aires hasta Roma. Ha llevado el nombre de Colombia y, en especial, el de su natal Bolívar, a escenarios donde se debaten los retos de la educación contemporánea.
Sus investigaciones, como “El papel del docente del siglo XXI” y “Las nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza”, son referencia obligada para quienes buscan transformar las aulas tradicionales en espacios dinámicos y participativos.
Pero más allá de los reconocimientos, Geovani es un maestro de vocación. Uno que entiende que el éxito de la educación no se mide en premios, sino en las sonrisas y los logros de sus estudiantes.
En 2024, Cogollo presentó su proyecto más ambicioso: “Empoderamiento estratégico estudiantil para el fortalecimiento pedagógico y administrativo”, que lo llevó a ser reconocido entre los tres mejores rectores de la región Caribe en el prestigioso premio “Maestro de la Costa”. La iniciativa, desarrollada en su totalidad dentro de la institución de Turbaco, se basó en una idea sencilla pero revolucionaria: darle voz a los estudiantes en la toma de decisiones.
Para Geovani, la educación no debe ser un monólogo donde el docente impone y el estudiante acata. Su propuesta incluyó una “Consulta Popular Estudiantil”, en la que los jóvenes decidieron qué obras prioritarias se incorporarían al presupuesto participativo escolar. El resultado: tres proyectos diseñados por los estudiantes y ejecutados en beneficio de toda la comunidad educativa.
“Los jóvenes necesitan sentir que su voz importa, que sus ideas tienen valor”, explica Geovani. “Cuando les damos las herramientas para participar, los resultados son extraordinarios: desarrollan competencias ciudadanas, lideran proyectos y, sobre todo, se convierten en protagonistas de su aprendizaje”.
El camino hacia el premio no fue sencillo. El proyecto pasó por una rigurosa evaluación, desde el diseño inicial hasta la defensa frente a un jurado internacional. Sin embargo, el esfuerzo valió la pena. En una emotiva ceremonia en Barranquilla, Geovani recibió el reconocimiento como líder innovador, destacándose por su capacidad de transformar la gestión institucional en un modelo colaborativo y eficiente.
La propuesta no solo impresionó por su innovación, sino también por su impacto real. “El aprendizaje activo es la clave”, afirma el rector. “No se trata solo de enseñar contenidos, sino de involucrar a los estudiantes en actividades que les permitan reflexionar, participar y aplicar lo que aprenden en su vida diaria”.
Aunque el galardón es un motivo de orgullo, para Geovani lo más importante es el legado que deja en sus estudiantes. “Este premio no es mío, es de ellos, de cada uno de los jóvenes que creyó en el proyecto y lo hizo posible. Mi mayor satisfacción es verlos crecer, no solo como estudiantes, sino como ciudadanos comprometidos con su entorno”.
En Turbaco, entre aulas llenas de sueños y patios que resuenan con las risas de los niños, Geovani Cogollo Moreno sigue trabajando. No por más premios, sino por un ideal: transformar la educación desde las bases, empoderando a quienes son el futuro de su región y de su país.



