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Por: Álvaro Morales de León.
Con casi 80 años de existencia, el antes conocido como Colegio Mayor de Bolívar, una institución de carácter tecnológico, pasó en el 2021, y gracias al aval de MinEducación, a Institución Universitaria Mayor de Cartagena, Unimayor, y así dejar de ofertar, casi de manera exclusiva para mujeres, los programas de Delineante de Arquitectura y Servicio Social, hoy conocido como Trabajo Social; para ofrecer los Programas de Arquitectura, Gastronomía, Administración Industrial, Trabajo Social y Licenciatura en Educación Infantil. Esta es la Institución de Educación Superior de la capital de Bolívar que económicamente depende del Distrito de Cartagena, y que su alcalde, Dumek Turbay, se propone acabar con ella asignándole un ridículo presupuesto para el año 2025.
Lo que fue el Colegio Mayor de Bolívar y hoy es la “UniMayor”, abrió sus puertas el 22 de marzo de 1947 y desde entonces ha sido un pilar clave en la educación superior y el desarrollo social de Cartagena y sus alrededores. No obstante, el futuro de esta institución parece estar en riesgo debido a la reciente decisión del alcalde Dumek Turbay al asignarle solo 1.000 millones de pesos para su funcionamiento en el 2025. Esta cifra ha generado preocupación entre académicos, estudiantes y líderes sociales, quienes consideran que el monto es insuficiente para garantizar la sostenibilidad de la universidad y cumplir con su misión educativa.
UniMayor ha crecido a lo largo de los años gracias a la oferta de programas académicos de calidad, la inclusión de estudiantes de bajos recursos, especialmente de los estratos socio-económicos 1 y 2, y su capacidad para responder a las necesidades de formación profesional en la región. Sin embargo, su sostenibilidad financiera siempre ha sido un desafío.
En años anteriores, el presupuesto anual asignado por la administración local oscilaba entre 4.000 y 5.000 millones de pesos. Este dinero permitía cubrir gastos operativos básicos, como el pago de docentes, mantenimiento de infraestructura, servicios públicos, desarrollo de proyectos de investigación y programas de bienestar estudiantil. La reducción drástica a solo 1.000 millones para 2025 representa un recorte de más del 75%, una medida que muchos califican como devastadora.
El bajo presupuesto podría tener efectos perjudiciales en múltiples aspectos del funcionamiento de UniMayor: Con un presupuesto limitado, la “UniMayor” se enfrentaría a la dificultad de pagar salarios adecuados a su planta docente y administrativa. Esto podría llevar a la pérdida de personal altamente capacitado, lo que impactaría negativamente la calidad de la educación ofrecida.
La falta de recursos también afectaría el mantenimiento y la mejora de los espacios físicos. Salones, laboratorios; y bibliotecas, espacios esenciales para el aprendizaje, podrían deteriorarse rápidamente, reduciendo la capacidad de la Universidad para atender a su población estudiantil.
Las carreras más costosas de mantener, como aquellas relacionadas con las ciencias de la salud, la ingeniería y la tecnología, podrían ser canceladas. Esto limitaría las opciones de formación para los estudiantes y afectaría a sectores estratégicos del desarrollo regional.
UniMayor es conocida por su compromiso con la inclusión educativa. Con un presupuesto tan bajo, los programas de becas y subsidios podrían ser eliminados, dificultando el acceso de los jóvenes más vulnerables de Cartagena y zonas rurales cercanas. La investigación es un eje fundamental de cualquier universidad, pero con un recorte presupuestal tan drástico, sería casi imposible financiar proyectos de innovación que respondan a las necesidades locales.
Pero mientras los docentes de “UniMayor” han advertido sobre la inviabilidad operativa de la institución universitaria con un presupuesto tan limitado, y lo propio han hecho diversas organizaciones civiles y sociales, señalando que priorizar otros gastos por encima de la educación representa un error estratégico para el desarrollo de Cartagena.
Docentes y Dirigencia Cívica y Social están de acuerdo en que «la educación es la base de la transformación social y económica de cualquier sociedad; y recortar su presupuesto es condenar a la ciudad al atraso»: pero el alcalde Turbay, piensa otra cosa, y justifica el ridículo presupuesto de 1.000 millones de pesos para la “UniMayor” en 2025 argumentando restricciones fiscales y la necesidad de priorizar otros sectores como la infraestructura y la seguridad; añadiendo, «el gobierno local enfrenta un déficit significativo, y debemos tomar decisiones difíciles para garantizar el bienestar general de la población». Aunque no lo crea, esto fue lo que dijo Dumek, el alcalde.
Ojalá en esta ocasión, el Concejo de Cartagena desobedezca a Turbay y le rechace esta ridícula partida de 1.000 millones de pesos en el Presupuesto para “UniMayor” en el 2025 y le ponga, por lo menos la que traía, $5.000 millones más el IPC.



