Este viernes 6 de diciembre de 2024 Cartagena de Indias se iluminará con el encendido oficial del alumbrado navideño, un evento que, según el alcalde Dumek Turbay Paz, busca devolverle a la ciudad el brillo de la Navidad tradicional. 50 puntos de la capital de Bolívar se verán adornados con figuras clásicas como pesebres, árboles de Navidad, trineos, estrellas y regalos, además de incluir música navideña y espectáculos para los niños. La Plaza de la Aduana, el Centro Histórico, la Popa, y sectores emblemáticos como La Plaza de los Coches y el Camellón de los Mártires recibirán la mayor parte de la iluminación, mientras que barrios como Villa Rosita, El Pozón y corregimientos como Pasacaballos y Pontezuela también serán parte de la celebración.
Sin embargo, a pesar de la alegría y el colorido que la iniciativa promete, es necesario detenernos a reflexionar sobre las implicaciones de este tipo de inversiones en un contexto socioeconómico cada vez más desafiante para una gran parte de la población cartagenera.
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Si bien la iluminación navideña tiene un impacto visual y recreativo evidente, generando una atmósfera festiva y de unión familiar, la gran pregunta que surge es: ¿es este gasto lo más adecuado en un momento de creciente desigualdad y pobreza en la ciudad? La crítica no es al espíritu festivo ni a las intenciones de ofrecer un cierre de año lleno de alegría, sino a la millonaria inversión 14 mil millones de pesos que podría haber sido canalizada hacia sectores más necesitados.
La administración distrital ha destinado recursos para iluminar barrios populares y corregimientos, lo cual es positivo desde una perspectiva inclusiva, pero en términos prácticos, ¿realmente la inversión en luces es la mejor forma de aprovechar el presupuesto? Mientras se encienden luces en las principales vías, sectores como la salud, la educación y la infraestructura básica aún sufren de deficiencias que afectan directamente a las comunidades cartageneras más vulnerables.
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El alumbrado navideño, aunque visualmente atractivo, no resuelve las urgentes necesidades de la ciudad. Las familias en sectores como El Pozón y San Francisco, que reciben la luz de la Navidad, también enfrentan problemas de acceso a servicios básicos, vivienda y seguridad. ¿Qué pasaría si esos recursos se destinaran a proyectos de mejoramiento urbano, apoyo a emprendimientos locales, o a mejorar la infraestructura sanitaria y educativa que tanta falta hace?
Por supuesto, los eventos de esparcimiento son esenciales para el bienestar emocional de los ciudadanos, especialmente en una época como la Navidad. Sin embargo, la pregunta sigue siendo válida: ¿son las luces un gasto prioritario cuando los problemas estructurales de la ciudad siguen sin resolverse? El reto para el gobierno local es encontrar un equilibrio entre el brillo festivo de diciembre y las necesidades de fondo que afectan a los cartageneros durante todo el año.
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En lugar de simplemente deslumbrar con luces, sería valioso que el gobierno distrital considerara cómo estas inversiones pueden transformar la ciudad de manera más sostenible y equitativa. Cartagena necesita proyectos que mejoren la calidad de vida de todos sus habitantes, no solo durante las festividades, sino durante todo el año.



