Mucho se ha hablado en el mundo globalizado de la búsqueda de minimizar los costos de la producción de las empresas, el consumo de las familias y de los estados, con la implementación de nuevos ejercicios económicos, dejando atrás los viejos modelos que han dominado nuestro diario vivir, como son los del capitalismo salvaje, el socialismo marrón denominado por Karl Marx como el “Paraíso Rojo”.
Sin embargo, esa tan anhelada distribución equitativa que pregonaba también el comunismo, se encuentra en la etapa de decadencia, cuando sus líderes consideran que el concepto de comunista sólo está en letra muerta en sus raídas constituciones dejando en el olvido las teorías de Engels y Marx, con la prosperidad de la clase obrera mundial, dejando atrás el sofisma que prometía que el mundo sería de armonía y abundancia.
Pero nuestra clase obrera es mucho más inteligente que el oportunismo y la hegemonía de los magnates del capitalismo, el socialismo y el comunismo, y es así que con la malicia indígena que aflora en ellos, se han reinventado la moda orgánica circular, al observar como miles y miles de toneladas de ropa se guardan en el baúl de los recuerdos y ya raídas o dañadas por el tiempo, son tiradas al mar, a la basura, o a los arroyos y ríos, sin embargo, hoy en día, la inteligencia especialmente de nuestras damas, las están sacando de los socavones y aplicando el eslogan de transformar, usar y no tirar.
La actual industria de la moda es uno de los principales causantes del daño causado por esos vertimientos de microfibras de plástico que en muchos casos contienen pesticidas, desechos fecales, sustancias radiactivas, fármacos o nitratos, que van agrandando la creciente crisis mundial del suministro de agua, muy a pesar que el 70% del mundo está cubierto por agua, pero solo el 2,5% es dulce. Por tal razón, el nuevo empresarismo, liderado principalmente por damas emprendedoras, están reinventando el antiguo sistema de producción contaminante, trasladándose a la moda circular que trata de la reutilización y el reciclaje de ropa usada que aparentemente ya no sirven, para transformarla de una manera profesional, combinado con materias primas de los recursos naturales.
Observamos con satisfacción como la pequeña y mediana empresa se han apoderado de ésta industria familiar de una manera innovadora, que está impidiendo que se termine el ciclo de vida de ropa usada con la creación de nuevos productos. Es necesario que las familias entiendan que lo no utilizado termine como desperdicio y sirva como desechos, por tal motivo es importante que lo no usado sea vendido o donado para su transformación ya que elementos como prendas, corchetes, botones, trencillas, lonas, cremalleras o diferentes accesorios usados en la confección de prendas de vestir, sirven como elementos pilares para la implementación de la nueva moda circular.
En definitiva, hay que abrir el escaparate y apartar un poco lo que heredamos del hermano (a) mayor, dejar de teñir la ropa para navidad, no usarla por el sofisma que dicha ropa es vieja y pasó de moda, lo correcto y moderno es transformarla en nuevas piezas y vestir nuevamente con elegancia. Allí empieza el ahorro que tanto necesitan nuestros hogares.



