La reciente eliminación del Real Cartagena del sueño de ascender a la Primera División del fútbol colombiano ha dejado muchas interrogantes sobre la situación del equipo y su futuro en la B. La comparación con el Unión Magdalena, que consiguió el ascenso tras una campaña exitosa, genera una reflexión importante sobre el compromiso y los esfuerzos de los jugadores, así como la dirección técnica. ¿El Real Cartagena tuvo lo mismo que el Unión Magdalena en cuanto a dedicación y liderazgo? ¿Qué está fallando en el equipo de la ciudad?
El alcalde Dumek Turbay, al reconocer que el deporte premia a quienes más esfuerzo hacen, ha mostrado una clara visión sobre el esfuerzo y la determinación necesarios para lograr el ascenso. Unión Magdalena y Llaneros, con sus logros, dejaron claro que el fútbol no se gana solo con nombre o historia, sino con entrega en cada partido y, sobre todo, con goles. Y ese es un ingrediente que le faltó al Real Cartagena: efectividad y compromiso en el terreno de juego.
Es urgente replantear la estructura del equipo. No basta con tener una nómina de jugadores, se requiere un grupo comprometido con la camiseta y con una hinchada que, a pesar de los altibajos, sigue siendo fiel al equipo. La ciudad merece ser representada por un equipo que se entregue, que luche por un lugar en la élite del fútbol colombiano y que no se conforme con la mediocridad. La hinchada cartagenera tiene todo el derecho de exigir más, sobre todo cuando se sabe que la ciudad es capaz de albergar un equipo competitivo.
Para lograrlo, es necesario pensar en una reestructuración profunda del Real Cartagena. Si el objetivo es regresar a la A, el equipo debe ser replanteado desde sus bases, con una visión a largo plazo que incluya no solo la mejora en la plantilla de jugadores, sino también la capacidad de gestión deportiva.
El fútbol, hoy en día, es un negocio de particulares, y aunque el respaldo del gobierno distrital es clave, no se debe cargar al erario con los costos que genera mantener un equipo de fútbol. Crear un comité que pueda estudiar las opciones de apoyo y viabilidad para el equipo sin afectar las finanzas públicas sería una solución sensata.
En este sentido, la ciudad de Cartagena debería buscar alternativas que no solo beneficien al equipo, sino también a la comunidad, a los patrocinadores y a los aficionados. Quizás, algunos de los equipos de la A, al no contar con el apoyo de su propia hinchada, podrían estar interesados en trasladarse a la ciudad. Esto abriría la posibilidad de crear un proyecto futbolístico que dé frutos no solo en lo deportivo, sino también en lo económico, generando desarrollo para la región.
El 2025 debe ser un año decisivo para el fútbol cartagenero. Es momento de tomar decisiones estratégicas que permitan reconstruir al Real Cartagena y darle a la ciudad la oportunidad de contar con un equipo que sepa lo que significa representar a los cartageneros. El ascenso no se consigue solo con deseos, sino con trabajo, compromiso y un plan claro. Mientras tanto, felicitaciones a los equipos Unión Magdalena y Llaneros por su victoria, que son testimonio de que el esfuerzo y la dedicación siempre tienen recompensa.



