Por : Álvaro Morales de León.
De ninguna manera es mi intención hacer apología, defensa o elogio al delito, y mucho menos al homicidio, por cualquiera que sea la causa que pueda motivarlo, como fue la que, según las investigaciones, llevó a Luigi Mangione, el joven norteamericano de 26 años de edad, a dar muerte el pasado 4 de diciembre, con varios disparos por la espalda, y en pleno corazón de Manhattan, en Nueva York, al director ejecutivo de la mayor aseguradora en salud de los Estados Unidos, UnitedHealthcare, Brian Thompson, un ejecutivo de 56 años de edad.
La noticia no solo corrió como pólvora ese miércoles, sino que fue de impacto mundial, sobre todo en Colombia, dados los motivos que hasta ahora se conocen, que llevaron a Luigi Mangione a tan determinante decisión: matar al que, según él, era parte de la forma corrupta como opera el sistema de salud de los Estados Unidos, el cual, para el asesino, era el responsable de sus permanentes dolencias de espalda, producto de una espondilitis, una afectación dolorosa producida por una vértebra que pierde su alineación. Y para la cual solo le formulaban calmantes, analgésicos, pero no le autorizaban la corrección del problema básico: la desviación vertebral.
Los motivos, hasta ahora sabidos, y por los cuales se ha afirmado que fue la causa por la cual el joven Luigi Mangione decidió dar muerte, en pleno sector de los Seguros Médicos en el Centro de Manhattan, a Brian Thompson, el CEO de UnitedHealthcare, la mayor aseguradora en salud de Estados Unidos, para nada son diferentes a los que ocurren con nuestras EPS e IPS, y todos ellos motivados desde el momento en que el diablo de la corrupción y la politiquería se apoderó, principalmente, de las primeras, las EPS.
En Colombia, EPS como SaludCoop, Medimás, Caprecom, Cafesalud, Coomeva, Comfamiliar, Cruz Blanca, entre otras, por pura corrupción, han sido liquidadas, aparte de las intervenidas que no han podido recuperarse, y también cerraron sus puertas.
El caso del joven asesino Mangione, con su permanente dolor de espalda sin solución, y con la constante formulación de calmantes para el dolor, es el mismo caso que a diario viven, y por causas parecidas, los usuarios del sistema de salud de Colombia, a los que siempre les prescriben los mismos y consabidos acetaminofén e ibuprofeno.
Otro aspecto no muy apartado de lo que motivó lo sucedido en Manhattan es lo que ocurre cuando en Colombia la EPS remite a su usuario o paciente a una IPS para que un médico especialista o un centro para procedimientos de imágenes diagnósticas le preste el servicio indicado. Aquí empieza, como dicen, “el mamita mía”, porque casi ninguna IPS contesta sus líneas telefónicas registradas, ni los números fijos ni los números celulares; tocándole al usuario desplazarse a la dirección de tal IPS que aparece en la orden expedida, encontrándose, muchas veces, con que la tal IPS ya no funciona en dicha dirección.
Pero “el mamita mía” no para ahí. El calvario del usuario del servicio de salud en Colombia continúa con su proveedor o dispensador de medicamentos ordenados, el cual, por lo regular, está repleto de angustiadas y desesperadas personas que por horas esperan pacientemente la llegada de su turno. Y, por lo regular, al acercarse al mostrador se encontrará con que varios de los medicamentos formulados no se los podrán entregar porque no los hay. Pero han llegado casos, y son frecuentes, en que ninguno de los medicamentos de la fórmula por la que ha esperado horas el usuario de la EPS puede ser entregado, porque simplemente no los tiene el dispensador, generando un tal “pendiente” que jamás se resuelve, porque nunca lo entregan.
Pero con todo lo anterior y por lo denunciado por el presidente Petro, por el actual Superintendente de Salud, Giovanny Rubiano, y por el exsuperintendente Luis Carlos Leal, con el sonado caso ocurrido con los dineros públicos que el gobierno nacional le giró a Coosalud para la atención en salud de los usuarios de esta EPS, y que esta EPS desvió para beneficio particular, y por muchos hechos más, es que se hace necesario reformar el sistema de salud de Colombia; reforma a la cual los congresistas opositores a este gobierno se oponen. ¡Y pensar que a Brian Thompson lo mataron por menos!



