Una alarmante crisis de seguridad enfrenta Cartagena de Indias. En las últimas 24 horas, tres atentados sicariales en los barrios Ceballos y Olaya Herrera, así como en el balneario de Playa Blanca, han dejado cuatro hombres muertos y otro gravemente herido.
El 2024 cerró con 388 homicidios, reflejando una cruda realidad de enfrentamientos entre bandas criminales y el narcotráfico. Las retaliaciones personales también han sido un factor detonante en la ola de asesinatos. En enero de 2025, se registraron 31 homicidios, de los cuales 21 fueron perpetrados por sicarios. La tendencia continúa en febrero con 9 asesinatos en apenas una semana, incluyendo cuatro homicidios ocurridos el pasado viernes.
Uno de los crímenes más impactantes fue el asesinato del policía de la Dijín Francisco Javier Bertel Pérez, quien fue baleado por sicarios motorizados en la Transversal 54 mientras conducía su vehículo. Horas más tarde, el comerciante Carlos Guerrero fue asesinado mientras almorzaba en Playa Blanca. La jornada de terror cerró con el asesinato de Carlos Alonso Alcázar Turizo y Luis Alfonso Martínez Salcedo en una tienda del barrio Olaya Herrera.
Ante esta crisis, el Distrito y la Policía Metropolitana han anunciado medidas urgentes. El secretario del Interior, Bruno Hernández, y el general Gelver Yecid Peña informaron sobre la llegada de 78 nuevos uniformados, la potenciación de la Policía Judicial y la implementación de tecnología especializada para combatir el crimen.
Los 78 nuevos policías serán distribuidos en las «zonas calientes» de la ciudad y se reforzará la presencia de unidades especializadas en los puntos críticos.
La violencia en Cartagena de Indias también está vinculada a la guerra entre grupos guerrilleros y el Clan del Golfo en el sur de Bolívar. Según Hernández, las incautaciones de droga, armas y capturas de sicarios han generado represalias de estas organizaciones criminales. «Esta problemática es consecuencia del trabajo que viene haciendo la Policía contra estas estructuras criminales».
Mientras las autoridades intensifican operativos, la ciudad sigue sumida en el miedo. La comunidad exige respuestas concretas y un cambio radical en la estrategia de seguridad para frenar la violencia que azota a Cartagena al tiempo que se preguntan que ha pasado con los millonarios recursos invertidos en el llamado «Plan Titan» con el cual se garantizaría la seguridad en toda la ciudad.



