La tranquilidad de la noche del miércoles 19 de febrero se vio brutalmente interrumpida en el área metropolitana de Cúcuta (Norte de Santander) por una serie de ataques coordinados que sembraron el terror en la región fronteriza con Venezuela. Explosiones, hostigamientos armados y la destrucción de infraestructuras públicas marcaron una de las jornadas más violentas en lo que va del año.
De acuerdo con información preliminar, un grupo armado perpetró un atentado con explosivos contra el peaje del municipio de Villa del Rosario, dejándolo completamente destruido. Simultáneamente, el Comando de Atención Inmediata (CAI) de La Parada fue blanco de un feroz ataque con fusiles, generando un intenso enfrentamiento con la Policía.
Las autoridades confirmaron que cuatro trabajadores del peaje resultaron heridos tras la detonación, mientras que un taxista fue alcanzado por una esquirla cuando transitaba por la zona. Videos y fotografías difundidos en redes sociales evidencian la magnitud de los daños materiales y el pánico que se apoderó de los habitantes.
Según fuentes oficiales y reportes de la emisora Blu Radio, el ataque habría sido perpetrado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), coincidiendo con la conmemoración de fechas simbólicas para el grupo insurgente. El periodista Jhon Jácome indicó que esta acción estaría vinculada a la muerte de Camilo Torres Restrepo (15 de febrero de 1966) y de Domingo Laín Sáenz (20 de febrero de 1974), así como al aniversario del Frente de Guerra Urbano Nacional.
Desde la Cumbre de Gobernadores realizada en Villa de Leyva (Boyacá), el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, exigió al presidente Gustavo Petro una estrategia efectiva para enfrentar la crisis de seguridad. «Nos preguntamos todos: ¿Ha funcionado la política de paz total? ¿Llegaremos a una paz parcial? ¿O definitivamente no se va a poder lograr?», cuestionó el mandatario regional.
Villamizar propuso focalizar las acciones de la Fuerza Pública según las problemáticas de cada región. En el Pacífico, la lucha contra la minería ilegal y el narcotráfico debería estar liderada por la Armada; en la Costa Caribe, el combate a bandas criminales requeriría mayor inteligencia policial; mientras que en el Meta, Tolima, Antioquia y Chocó se debe intensificar la lucha contra las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo.
El ataque en Villa del Rosario no solo es un golpe a la infraestructura y la seguridad del área metropolitana de Cúcuta, sino que también refuerza el sentimiento de zozobra entre la población. Con el ELN y otras estructuras armadas manteniendo su capacidad de ataque, las autoridades enfrentan un desafío mayúsculo para garantizar la paz y estabilidad en esta región clave para la seguridad nacional.
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Las próximas horas serán determinantes para evaluar la respuesta del Gobierno y las Fuerzas Militares ante esta nueva ofensiva criminal. La ciudadanía, entre el miedo y la indignación, espera acciones contundentes que le devuelvan la tranquilidad a Norte de Santander.



