En un operativo de alto impacto, las fuerzas armadas de Colombia asestaron un golpe certero contra el «Clan del Golfo», logrando la baja de Oliverio Isaza Gómez, alias «Terror» o «El Señor», uno de los cabecillas más temidos de la organización criminal en el Magdalena Medio. Junto a él, otros cinco integrantes del grupo fueron abatidos en la zona rural de San Luis, Antioquia.
La operación, ejecutada en la tarde del sábado por la Policía Nacional en coordinación con el Ejército y la Fiscalía General de la Nación, representa una de las acciones más contundentes contra el crimen organizado en los últimos años. Isaza Gómez, hijo del ex-paramilitar Ramón Isaza, tenía un amplio historial criminal, marcado por secuestros, homicidios y el control de rutas del narcotráfico en la región.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, fue uno de los primeros en reaccionar, destacando la importancia de este golpe. “Todos caen: alias ‘Terror’ sembró miedo durante años, un criminal dedicado a las rentas ilícitas. Su baja demuestra que la ley prevalece sobre el crimen”, declaró.
Aunque la caída de alias «Terror» supone un debilitamiento del «Clan del Golfo» en el Magdalena Medio, la comunidad teme que se desate una ola de represalias. Informes preliminares sugieren que grupos paramilitares estarían incitando a la población civil a obstaculizar las operaciones de las autoridades en la zona, lo que aumenta la tensión y el riesgo de nuevos enfrentamientos.
Alias «Terror» había logrado evadir a la justicia durante años, pese a su supuesta reintegración a la sociedad tras la desmovilización en 2006. Sin embargo, investigaciones recientes revelaron su reactivación en actividades ilícitas, consolidándose como un líder clave en la estructura criminal del Clan del Golfo.
Oliverio Isaza Gómez ingresó a las filas paramilitares a los 15 años y pasó más de tres décadas en el mundo del crimen. Aunque se desmovilizó junto a su padre en el proceso de Justicia y Paz, y cumplió una condena de ocho años, su reintegración resultó ser una fachada.
En 2022, la Fiscalía y la Dijín le decomisaron 65 bienes, presuntamente adquiridos con dinero ilícito. A pesar de sus intentos por proyectarse como un líder social y de su participación en fundaciones de víctimas, informes de inteligencia confirmaron su rol como cabecilla de una facción del «Clan del Golfo». Incluso, en 2022, sorprendió al país al solicitar su inclusión en un eventual proceso de paz, una petición que ahora, con su muerte, queda en el aire.
Las autoridades han advertido que, si bien este golpe es significativo, el Clan del Golfo sigue operando con múltiples estructuras a nivel nacional. El reto ahora es evitar una reorganización del grupo y contener una posible ola de violencia en represalia por la caída de uno de sus líderes.



