En un hecho histórico para Venezuela y la Iglesia Católica, el papa Francisco ha aprobado el decreto para la canonización del beato José Gregorio Hernández, convirtiéndolo en el primer santo venezolano. La noticia fue anunciada este martes por el Vaticano mientras el pontífice permanece hospitalizado en el hospital Gemelli de Roma debido a una neumonía bilateral.
La firma del decreto tuvo lugar durante una audiencia privada en la que estuvieron presentes el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y el sustituto de la Secretaría de Estado, el arzobispo venezolano Edgar Peña Parra. Con este reconocimiento, José Gregorio Hernández será elevado a los altares como un ejemplo de fe, ciencia y servicio a los más necesitados.
José Gregorio Hernández, nacido en 1864 en Isnotú, estado Trujillo, se destacó por su entrega a la medicina y a la religión. Su vida estuvo marcada por el deseo de aliviar el sufrimiento humano, combinando su conocimiento científico con una profunda vocación cristiana. Fue un pionero en la medicina en Venezuela y su labor altruista lo hizo merecedor del cariño y la devoción popular.
Falleció trágicamente el 29 de junio de 1919 en Caracas, tras ser atropellado por un vehículo. Su muerte conmocionó al país y, desde entonces, su figura ha sido objeto de gran devoción en Venezuela y otras partes del mundo.
La canonización de José Gregorio Hernández se hizo posible tras la aprobación de un milagro atribuido a su intercesión. Se trata de la curación inexplicable de Yaxury Solórzano Ortega, una niña venezolana que, tras recibir un disparo en la cabeza durante un asalto en 2017, sobrevivió sin secuelas tras las oraciones de su madre al beato. Este caso fue examinado por el Vaticano y reconocido como un milagro auténtico.
El papa Francisco ha elogiado en varias oportunidades la figura de José Gregorio Hernández, destacándolo como un modelo de compasión y entrega cristiana. Durante su beatificación en 2021, el pontífice lo describió como «un médico lleno de ciencia y de fe que supo reconocer en los enfermos el rostro de Cristo».
Con esta canonización, Venezuela suma su primer santo, un hecho que ha sido recibido con gran alegría por los fieles del país y por la comunidad católica internacional. Se espera que la ceremonia de canonización tenga lugar en el Vaticano en los próximos meses y congregue a miles de devotos que han esperado décadas por este momento histórico.



