La tranquilidad que reinaba en la tarde del sábado 1 de marzo en el reconocido restaurante Rancho Grande del San Jacinto, Bolívar, se vio abruptamente interrumpida por un acto de violencia que sembró el caos entre los comensales.
Según relataron testigos, cerca de las 2:00 p. m., dos hombres llegaron al establecimiento y tomaron asiento en una de las mesas. Mientras esperaban a otras personas, pidieron bebidas e, incluso, posiblemente comida. Todo parecía indicar que se trataba de una reunión normal en un concurrido restaurante de la región.
Sin embargo, 30 minutos después, la escena dio un giro inesperado. Dos hombres a bordo de una motocicleta irrumpieron en el lugar y, sin mediar palabra, abrieron fuego contra los recién llegados. Tras cometer el ataque, los agresores huyeron a toda velocidad por la Troncal de Occidente, en dirección a San Juan Nepomuceno. Las personas a las que las víctimas esperaban nunca llegaron al sitio.
Las autoridades que acudieron al lugar confirmaron la muerte de uno de los hombres atacados, identificado como Eber José Cuevas Martínez, de 47 años, oriundo de El Piñón, Magdalena. Su acompañante, identificado como Alexander, de 44 años y natural de Cartagena, resultó herido y fue trasladado a un centro asistencial, donde permanece bajo observación médica.
Según las autoridades, Cuevas Martínez, tenía antecedentes judiciales por delitos como concierto para delinquir, terrorismo, tráfico y porte ilegal de armas de fuego, secuestro extorsivo y lesiones personales. Su acompañante tampoco estaba exento de señalamientos judiciales, pues registraba anotaciones por homicidio, porte ilegal de armas, daño en bien ajeno y concierto para delinquir.
El ataque, que generó pánico entre los clientes y empleados del restaurante, pone nuevamente en evidencia la presencia de estructuras criminales en la región y el riesgo de la violencia organizada en espacios públicos.



