Cartagena de Indias, conocida históricamente como «La Heroica» por su resistencia y valentía, enfrenta hoy una crisis de seguridad insostenible que amenaza con empañar su legado y atractivo turístico. La ciudad se encuentra sumida en una ola de violencia, marcada por el incremento del sicariato, enfrentamientos entre bandas delincuenciales y la penetración del narcotráfico en sus barrios más vulnerables.
La violencia en Cartagena de Indias está estrechamente ligada a la disputa territorial entre bandas criminales que buscan controlar las rutas del narcotráfico y el microtráfico. Informes indican que múltiples bandas al servicio del «Clan del Golfo» se enfrentan violentamente por el dominio de zonas estratégicas para el tráfico de drogas. Estas organizaciones no solo se enfrentan entre sí, sino que también extorsionan a comerciantes y residentes, generando un clima de zozobra y desconfianza en la comunidad.
Las fuerzas de seguridad, incluyendo la Policía Metropolitana de Cartagena y otras entidades, han intensificado sus esfuerzos para combatir a las bandas delincuenciales. En febrero de 2023, se reportó una guerra mafiosa en la ciudad debido a enfrentamientos entre bandas criminales que se disputaban zonas marítimas y terrestres de la ciudad. Además, gracias a las alertas de inteligencia, se han evitado más de 50 homicidios en la ciudad.
La situación de seguridad en Cartagena mostró algunas mejoras en 2024 en comparación con 2023, especialmente en la reducción de homicidios. Sin embargo, la presencia y actividad de bandas criminales continúan siendo un desafío significativo. Es esencial que las autoridades mantengan y fortalezcan las estrategias integrales que aborden no solo la represión del delito, sino también las causas estructurales que alimentan la violencia y el narcotráfico, para garantizar un futuro seguro y próspero para propios y visitantes.
A pesar de las millonarias inversiones y estrategias anunciadas por las autoridades, la percepción de seguridad sigue siendo negativa. La ciudadanía aún se siente desprotegida ante la persistencia del sicariato, la extorsión y el control territorial de bandas delincuenciales. En barrios vulnerables, los habitantes viven con miedo, mientras que en zonas turísticas el refuerzo policial busca maquillar una realidad que no se ha resuelto de fondo.
Según cifras preliminares del Instituto Nacional de Medicina Legal, Cartagena registró 411 homicidios en 2024, lo que representa una reducción del 3,3% en comparación con los 425 casos de 2023. Sin embargo, la tasa de homicidios se situó en 38,3 por cada 100.000 habitantes, una de las más altas entre las principales ciudades capitales de Colombia, superando el promedio nacional de 26,6.
Las necesidades más urgentes incluyen un mayor pie de fuerza policial con presencia efectiva en los barrios críticos, la lucha frontal contra el microtráfico, que es el combustible de la violencia, y una justicia más rápida y efectiva para evitar que los criminales sigan operando con impunidad. Sin estas acciones, Cartagena de Indias seguirá siendo una ciudad atrapada entre su potencial turístico y una crisis de seguridad que la golpea cada día. Informes recientes indican que la tasa de homicidios en Cartagena sigue siendo alta, manteniendo a la ciudad entre las de mayor incidencia de este delito en el país.
Desde 724 | Noticias le haremos un seguimiento continuo a la situación de inseguridad en la ciudad amurallada. No es crítica destructiva, es la muestra de una realidad que no se puede ocultar.



