La Mojana: Una tragedia anunciada y un gobierno de espaldas a la realidad. Las recientes palabras del presidente Gustavo Petro sobre la crisis de La Mojana, al afirmar que sus habitantes “siempre han vivido bajo el agua”, reflejan la indiferencia y el desinterés con los que el gobierno central sigue tratando a las regiones más golpeadas por la tragedia. No sorprende que, en lugar de ofrecer soluciones concretas, el mandatario haya convocado una cumbre de gobernadores que, como era de esperarse, no dejó más que discursos vacíos. Mientras tanto, el fantasma de la tragedia acecha, la temporada de lluvias se acerca y la población sigue esperando acciones reales.
Lo cierto es que, en este país, los únicos que parecen recibir atención del gobierno son los grupos narcoterroristas con los que el presidente insiste en congraciarse. Para ellos sí hay atención inmediata, recursos, mesas de diálogo, prebendas y hasta beneficios judiciales. Pero para los campesinos, ganaderos y empresarios de La Mojana, solo hay promesas incumplidas y un abandono absoluto.
Los gremios de la región, ante la negligencia estatal, han decidido tomar cartas en el asunto. Productores arroceros, ganaderos y empresarios han comenzado a recolectar dinero entre ellos para terminar de tapar el boquete que aún sigue abierto, una labor que el gobierno debía haber ejecutado hace tiempo. Es una muestra de la capacidad de resiliencia de estas comunidades, que no se rinden a pesar de la falta de apoyo institucional. Sin embargo, no es justo que sean ellos quienes deban suplir las responsabilidades del Estado.
El panorama es cada vez más desolador. Por otro lado, la asamblea de Sucre hizo su parte; Hace quince días sesionaron, pensé que había sido convocada una sesión para discutir la crisis. pero, nada fue diferente, más allá de los discursos y los gestos de solidaridad, no se han traducido en soluciones concretas. Hubo palabras de aliento, algunos se rasgaron las vestiduras y levantaron sus voces, promesas y más promesas, pero al final, los mojaneros regresaron a sus lugares de origen con la misma cara de tristeza y desesperanza con la que llegaron. Se avecina la temporada de lluvias y la región sigue expuesta. ¿Dónde están los recursos prometidos? ¿Dónde está la ejecución de los proyectos de mitigación? (pregunta necia, se fueron en la misma bolsa en la que se llevaron la plata de la UNGRD) Cada día que pasa sin acciones es un paso más hacia una tragedia anunciada.
Es momento de que el país entero se solidarice con La Mojana. No se trata solo de un problema local, sino de una muestra de cómo el abandono estatal afecta a miles de colombianos. Los esfuerzos de los gremios y particulares por valiosos que sean, no pueden reemplazar la responsabilidad del gobierno. Es urgente articular esfuerzos entre el sector privado, las comunidades y las autoridades locales y nacionales para evitar un desastre mayor.
Presidente Petro: ¡Respete! No sea indolente ante la tragedia de toda una región. Su respuesta a nuestra gobernadora no es otra cosa que la demostración de su desconocimiento absoluto al dolor de un pueblo que lleva años sufriendo, ese mismo pueblo al que usted le hizo promesas, y que se quedaron simplemente en eso, porque de cumplimiento, ¡nada ¡Triste presente e incierto futuro para La Mojana! Sus habitantes no viven bajo el agua por destino, sino porque el Estado, la corrupción, y la politiquería los ha condenado a ello.



