La reciente escalada de violencia en el Catatumbo ha puesto aún más en entredicho la viabilidad de la política de «Paz Total» impulsada por el presidente Gustavo Petro. Declaraciones de comandantes del autodenominado frente de guerra del ELN, como alias «Silvana Guerrero» y alias «Ricardo», evidencian una postura desafiante y escéptica hacia las acciones gubernamentales por alcanzar un acuerdo de paz. En una entrevista, «Ricardo» cuestionó directamente: «¿Paz total o fracaso total? Manifestó el subversivo, sugiriendo que la estrategia actual podría derivar en una intensificación del conflicto en lugar de su resolución.
Aparte de manifestar que ha sido el presidente quien le ha declarado la guerra al Catatumbo, analicen ustedes esta declaración, el ELN ha manifestado su descontento con la rapidez de las declaraciones del gobierno respecto a la firma de un acuerdo de paz en un plazo de tres meses al iniciar si gobierno, indicando que solo ha estado en la cabeza del mandatario no de ellos y así mismo calificándolo de irresponsable y precipitado. Esta percepción se ve reforzada por la suspensión de los diálogos de paz anunciada por el presidente Petro el 17 de enero de 2025, tras acusar al ELN de cometer «crímenes de guerra» en el Catatumbo.
La situación en el Catatumbo es alarmante. Ante los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las FARC, especialmente el Frente 33, han resultado en asesinatos, secuestros y disputas por el control territorial y los cultivos de coca, afectando gravemente a municipios como Convención, el Carmen, San Calixto y Tibú entre otros. Este recrudecimiento de la violencia ha provocado el desplazamiento de aproximadamente 60.000 personas, evidenciando la incapacidad de este Gobierno para garantizar la seguridad y bienestar de sus ciudadanos en la región.
Organizaciones internacionales, como Human Rights Watch, han denunciado abusos graves por parte de los grupos armados en el Catatumbo, incluyendo ejecuciones de civiles desarmados y reclutamiento forzado de menores. Estas violaciones a los derechos humanos subrayan la urgente necesidad de una respuesta efectiva por parte del gobierno colombiano.
La política de «Paz Total» del presidente Petro que en principio nació muerta eso todos lo sabemos, enfrenta serios desafíos que a mi manera de ver serán imposibles de alcanzar en este periodo que le queda de gobierno, ante las declaraciones beligerantes del ELN, sumadas a la suspensión de los diálogos y al recrudecimiento de la violencia en regiones críticas como el Catatumbo que cada día hace metástasis en otras regiones del país, ponen en duda la efectividad y viabilidad de esta estrategia.
Es imperativo que el Gobierno reevalúe su enfoque, fortaleciendo las instituciones estatales en las zonas afectadas y garantizando la protección de la población civil. Sin una acción decidida y coherente, la promesa de paz corre el riesgo de convertirse en un espejismo, dejando a miles de colombianos atrapados en un ciclo interminable de violencia y desamparo.
Los colombianos no queremos más guerra, estamos cansados de ella, pero la verdad sea dicha esperamos menos inacción y más resultados por parte del Estado y en especial por parte del nuevo ministro de Defensa nacional, es hora que a las FFMM y Policía Nacional les desaten las manos y les permitan cumplir su misión, de lo contrario este nombramiento será un saludo a la bandera.



