Cartagena y su área metropolitana vuelven a teñirse de sangre. A plena luz del día, frente al cementerio Jardines de Paz, una mujer identificada como Yésica Viviana Quintero Duque, natural de Medellín y quien según versiones preliminares tenia tres meses de haber llegado a la ciudad, fue asesinada a balazos por sicarios que se desplazaban en motocicleta junto a otra mujer que resultó herida. El ataque ocurrió este sábado 19 de abril, a las 3:30 de la tarde, sobre la Troncal de Occidente, en jurisdicción del municipio de Turbaco.

El crimen ocurrió frente a decenas de testigos. Algunos intentaron auxiliar a la víctima, quien iba en moto acompañada por su hermana, pero los disparos impactaron con tal brutalidad que murió en el acto. Imágenes captadas por transeúntes muestran a la mujer tendida en el suelo, aún con el casco puesto, y su bolso debajo del cuerpo. Era soltera, no deja hijos y residía en la Urbanización Villa Carmen de Turbaco, Bolívar.
¿Y la seguridad prometida? ¿Dónde están los millonarios recursos invertidos en el «Plan Titán 24»? Esta estrategia, anunciada con bombos y platillos por el alcalde Dumek Turbay, prometía devolverle la tranquilidad a los cartageneros, pero los hechos dicen otra cosa.
Mientras la Policía Metropolitana llegó al sitio para acordonar la escena del crimen y recoger evidencias, la comunidad se pregunta por qué siguen ocurriendo ataques como este, sin que haya una reacción oportuna que los impida. La víctima, según versiones, fue abordada por un hombre armado que no pronunció palabra antes de disparar y huir con su cómplice.
Cartagena, que debería ser símbolo de turismo, historia y desarrollo, vive una espiral de violencia que parece imparable. Balaceras en barrios populares, atracos en zonas céntricas y homicidios como el de esta mujer en plena vía pública, reflejan una crisis de seguridad que va más allá de los discursos oficiales.
El llamado «Plan Titán 24″, que cuenta con importantes partidas presupuestales para fortalecer el pie de fuerza, la tecnología de vigilancia y el trabajo de inteligencia, no ha logrado blindar ni siquiera los corredores principales del Distrito ni sus corregimientos. ¿Quién responde por los resultados?
El silencio oficial hasta el momento sobre este crimen solo aumenta la sensación de impunidad. La ciudadanía está cansada de vivir entre el miedo y la resignación. ¿Cuántas muertes más necesita Cartagena para que la seguridad sea algo más que una promesa de campaña?



