Cartagena amanece con el alma herida. Un brutal atentado armado ocurrido en la tarde del domingo 20 de abril, en el corregimiento de Pasacaballos, cobró la vida de dos uniformados de la Policía Nacional y de un ciudadano que pasaba por el lugar. La ciudad está de luto, y las autoridades han declarado máxima alerta.
El hecho se registró alrededor de las 6:30 p. m. cuando los dos policías realizaban una requisa de rutina en el sector conocido como La 15, cerca del establecimiento comercial El Retén, a pocos metros de la zona llamada “el turno de los buses”, en la salida hacia Santa Ana.
En ese momento, un sicario que se movilizaba como parrillero en una motocicleta abrió fuego a quemarropa contra los uniformados, sin mediar palabra. Según versiones preliminares y los casquillos hallados en el lugar, el atacante habría utilizado un fusil, lo que evidencia la sevicia del crimen.
Las víctimas fatales son:
- Subintendente John Jairo Evangelista Monterroza, de 42 años, quien falleció mientras recibía atención médica en un centro asistencial de Cartagena.
- Patrullero Andrés Felipe Carrillo Bayona, de 21 años, oriundo de Bogotá, quien murió en el lugar de los hechos.
- Rufino Girado, un civil habitante de Pasacaballos, quien fue alcanzado por las balas mientras transitaba cerca. Fue herido de forma “colateral” y falleció también en la clínica.
La Policía Nacional ha rechazado con total vehemencia este ataque, que calificó como un acto criminal cobarde. En respuesta, ha desplegado todas sus capacidades de inteligencia e investigación criminal para esclarecer los hechos y capturar a los responsables.
Se ha ofrecido una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que conduzca a los autores materiales e intelectuales de este atentado además, un equipo especializado se encuentra desde anoche en el lugar de los hechos, recolectando pruebas y testimonios para avanzar en las pesquisas.
Este ataque se suma a una ola de violencia que, entre el 16 y el 20 de abril, ha dejado ya nueve muertos en Cartagena y sus alrededores. La comunidad de Pasacaballos está conmocionada, mientras el temor se apodera de sus calles.
La ciudadanía exige presencia estatal efectiva y medidas urgentes frente a lo que muchos ya catalogan como una crisis de seguridad sin precedentes.



