Cartagena de Indias vivió un día de violencia este sábado 26 de abril de 2025, con la muerte de tres hombres a manos de sicarios en diferentes barrios de la ciudad. Estos crímenes reflejan una problemática que persiste en la región: la creciente inseguridad y la normalización de los asesinatos vinculados al crimen organizado y las disputas territoriales.
El primer crimen, en Marbella:
El primero de los asesinatos ocurrió a la 1:40 p.m. en el barrio Marbella, cuando Yonni Alfredo Beltrán Carrero fue atacado sin previo aviso mientras estaba en un lavadero de carros. Según versiones de testigos, el agresor se acercó a Beltrán y le disparó varias veces, dejándolo muerto en el lugar, junto a su celular y en un charco de sangre. A pesar de que Beltrán tenía antecedentes judiciales por delitos como tráfico de estupefacientes y violencia intrafamiliar, el hecho evidencia la impunidad con que operan los sicarios en la ciudad, asesinando a personas en plena luz del día y en espacios públicos sin temor a ser capturados.
El asesinato en San Fernando:
A las 5 p.m., en el barrio San Fernando, otro crimen se sumó a la jornada. Guillermo Arturo Galvis Plazas, un hombre de 38 años, fue acribillado dentro de su propio vehículo. Los sicarios se acercaron en una motocicleta y, sin mediar palabra, dispararon a Galvis, quien falleció en el lugar. La victima conocida por su trabajo como defensor de la fauna local, no solo deja una familia y amigos devastados, sino también la sensación de que los sicarios operan a sus anchas, sin que el miedo a la policía o a la justicia parezca frenar su accionar criminal.
El crimen en El Pozón:
El último homicidio del día ocurrió en El Pozón, un barrio que, al igual que muchos otros en Cartagena, enfrenta altos índices de violencia. Julio César Lizcano Anaya, de 32 años, fue atacado mientras caminaba por la calle. Dos sicarios en motocicleta lo abordaron y uno de ellos le disparó a quemarropa. Lizcano tenía antecedentes por diversos delitos, lo que hace pensar que la violencia en su caso podría estar vinculada a disputas entre bandas criminales. No obstante, su muerte es un reflejo de la vulnerabilidad que enfrentan todos los habitantes de barrios marginales de la ciudad.
Con estos tres asesinatos selectivos, Cartagena de Indias ha alcanzado un total de 22 homicidios en lo que va corrido de abril de 2025. De estos, 18 han sido por sicariato, incluyendo el asesinato de dos policías en Pasacaballos y una mujer en la vía a Turbaco. La modalidad de sicariato se ha convertido en una constante en la ciudad, donde el crimen organizado y la guerra entre bandas se reflejan en las calles sepultando cada día el llamado plan “Titan24” anunciado con bombos, platillos por el alcalde Dumek Turbay que le sirvió como caballito de batalla para ocupar el sillón del Palacio de la aduana.
La creciente inseguridad y la falta de control efectivo por parte de las autoridades son factores que alimentan este ciclo de violencia. A pesar de las denuncias y los esfuerzos por parte de la Policía Metropolitana, la impunidad y la falta de sanciones severas siguen siendo una constante, lo que permite que los sicarios continúen con sus crímenes sin temor a ser capturados.
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Los asesinatos de Julio César Lizcano, Guillermo Galvis y Yonni Beltrán son solo tres de los muchos casos de violencia que afectan a Cartagena de Indias que se ha visto ensombrecida por un aumento en los crímenes violentos, especialmente los cometidos por sicarios.



