Desde el inicio de la sesión plenaria del Senado del miércoles 14 de mayo —convocada exclusivamente por su presidente, el conservador Efraín Cepeda, para discutir las ponencias y votar la Consulta Popular— la jornada pintaba mal. Y así fue. A pesar de haber prometido que ese día se trataría exclusivamente el tema de la Consulta, Cepeda alteró el orden del día incluyendo, como primer punto, la apelación de un intento por revivir la Reforma Laboral ya hundida en la Comisión Séptima. Esto encendió los ánimos de los senadores aliados del gobierno.
Recordemos que la solicitud para realizar una Consulta Popular, como mecanismo legítimo de participación ciudadana, fue radicada personalmente por el presidente Gustavo Petro el pasado 1° de mayo. A través de este mecanismo, el Gobierno buscaba que el pueblo —el soberano, el constituyente primario— decidiera si quería o no una Reforma Laboral que restituyera derechos perdidos por los trabajadores desde 2002, cuando, bajo el gobierno de Álvaro Uribe, se aprobó la Ley 789.
Esa reforma uribista modificó la jornada nocturna, que ya no comenzaba a las 6:00 p.m., sino a las 10:00 p.m., lo cual redujo los recargos nocturnos para los trabajadores, beneficiando a los empleadores. También disminuyó el pago por trabajo en domingos y festivos del 100% al 75%.
Frente a ese precedente, el Gobierno de Petro buscaba preguntarle al pueblo si estaba de acuerdo con restituir esos derechos:
- Que la jornada laboral diurna fuera de 6:00 a.m. a 6:00 p.m.
- Que el trabajo dominical y festivo se pagara con el 100% de recargo.
- Que los contratos a término indefinido fueran la regla general.
Pero esa posibilidad fue frustrada.
Efraín Cepeda —con maniobras cuestionables— desnaturalizó la sesión desde el principio. Presidió la plenaria sin ofrecer garantías democráticas y permitió una votación amañada que terminó con 49 votos en contra y 47 a favor de la Consulta. A esta votación se le atribuyen varias “jugaditas”:
- El voto afirmativo del senador Edgardo Díaz fue contado como negativo, y además, doble.
- Cepeda cerró el registro de votación de forma apresurada, impidiendo que la senadora Marta Peralta (Partido Maís, La Guajira) y otros cuatro senadores cercanos al Gobierno pudieran votar.
Todo esto facilitó el hundimiento de la Consulta Popular. No fue un resultado democrático, fue el resultado de trampas. Por ahora, el sistema laboral que favorece a los grandes empleadores y perjudica a los trabajadores seguirá vigente. Así lo prefieren los mismos de siempre: los uribistas, los conservadores, los vargaslleristas y quienes han defendido un modelo excluyente y explotador.
Lo dijo con claridad la exfiscal Angélica Monsalve, refiriéndose a la senadora Paloma Valencia, cuando esta expresó su preocupación por tener que pagar horas extras nocturnas a los trabajadores: “Senadora con mentalidad esclavista”, la llamó. Y no se equivocó. Esa mentalidad se hereda desde sus ancestros caucanos.



