Después de años caminando entre el barro los vecinos del barrio 20 de Marzo del municipio de San Juan Nepomuceno, Bolívar, al fin pueden soñar con calles firmes. El gobernador Yamil Arana Padauí, llegó con un camión lleno de lo que para muchos significa más que material de construcción: esperanza. Fueron 400 bolsas de cemento que, sumadas al esfuerzo comunitario y al respaldo del alcalde Guido Figueroa, marcan el empujón final para terminar la pavimentación de una vía largamente olvidada.
No hubo tarimas ni discursos rimbombantes. Solo sonrisas, abrazos y el eco de una frase que se volvió himno del momento: “¡Se acabó el barro!”. La gritó el gobernador y la repitieron todos, como quien por fin rompe con una vieja maldición.

La vía en cuestión, de unos 350 metros, comenzó a transformarse gracias a la fuerza de la gente. Vecinos con palas, carretillas, y mucha voluntad pusieron manos a la obra desde hace meses. La administración municipal puso parte de los materiales, pero hacía falta un empujón más. Y llegó.
“Un barrio tan querido como este no podía seguir en esas condiciones. Por eso estamos aquí, sumando a lo que ya ustedes han hecho. Esto no es regalar, es reconocer”, dijo Arana, mientras saludaba a los vecinos que lo esperaban con jugo, pancartas hechas a mano y mucha gratitud.
Para Angie Arias, una de las lideresas del sector, este momento es histórico: “Cuando llovía, no había forma. Tocaba salir con los zapatos en la mano, y hasta nos apodaron ‘chancleta en mano’. Ahora, gracias a esta ayuda, eso quedó atrás. Vamos a tener calles como merecemos”.
Más allá del cemento y las cifras, lo que se respiraba en el barrio era dignidad. La sensación de que esta vez sí, el progreso no se quedó en palabras. Porque cuando una comunidad se junta y el Estado llega para sumar, no hay barro que se resista.



