En un acto cargado de simbolismo y contundencia política, el presidente Gustavo Petro Urrego arremetió contra senadores que, según él, se han beneficiado de tierras entregadas por estructuras paramilitares. Durante su visita a Barrancabermeja, con motivo de la entrega de 4.574 hectáreas de tierra al municipio de Yondó (Antioquia), el mandatario afirmó sin rodeos que «si hay congresistas que posean baldíos y haciendas entregadas por paramilitares para reparar a las víctimas, son criminales», y aseguró que el Gobierno tiene todo el derecho de recuperarlas.
En medio de la intervención, Petro dio una instrucción directa al director de la Policía Nacional, general Carlos Triana: «Tener unidades especiales que acompañen a la Unidad Nacional de Tierras a desalojar cualquier baldío invadido o hacienda que fue entregada a victimarios y senadores de la República». Con esto, marcó una línea clara frente a lo que llamó la necesidad de devolverle al campesinado lo que históricamente le fue arrebatado.
Uno de los momentos más llamativos de la jornada fue su declaración sobre la Hacienda Nápoles, antiguo fortín del narcotraficante Pablo Escobar y hoy convertido en parque temático. Petro propuso que esa propiedad, cargada de simbolismo y violencia, “debería ser devuelta al campesinado del Magdalena Medio”.
«Esa hacienda tiene tantos muertos que debe ser devuelta al pueblo. Es símbolo de lo que estamos haciendo», expresó el jefe de Estado desde el colegio Normal Superior Cristo Rey, de Bucaramanga donde se realizó una especie de cabildo abierto.
Petro insistió en que la tierra debe regresar a sus genuinos poseedores: los campesinos. Afirmó que no busca quedarse con una sola hectárea y dejó claro: “Yo no tengo más tierra que la de mi casa, y ya no vive nadie en ella, así que me toca venderla”.



