El anuncio de un ambicioso proyecto de renovación urbana y solución hidráulica para Bocagrande y Castillogrande ha despertado expectativa en Cartagena de Indias. Pero también ha encendido alertas entre veedurías ciudadanas que piden no dejarse deslumbrar por los anuncios alegres, renders atractivos y promesas grandilocuentes.
Si bien la intervención busca enfrentar el aumento del nivel del mar y las inundaciones históricas en esta zona emblemática de la ciudad —algo urgente y necesario—, preocupa que en otros procesos de grandes obras anunciados por la alcaldía existan irregularidades que han obligado a retrasar las obras.
Alguna voces que vienen haciendo veedurías piden estar alerta. “De nada vale mostrar renders bonitos si detrás hay irregularidades. Este tipo de proyectos deben ejecutarse con total transparencia”.
La Alcaldía de Cartagena, en cabeza de Dumek Turbay, ha destacado que se trata de una apuesta histórica, con una inversión superior a los 150 mil millones de pesos, que incluirá obras hidráulicas, renovación vial y un moderno paseo peatonal. Según lo anunciado, se intervendrán 2,5 kilómetros de vía, se instalará un sistema de box culverts para drenar aguas lluvias y se construirá un tablestacado para contener el ingreso de la marea.
Sin embargo, organizaciones de control ciudadano insisten en que la historia de Cartagena está llena de megaproyectos que se anunciaron con bombos y platillos, pero que terminaron con problemas legales, retrasos inexplicables o elefantes blancos. Por eso, piden que este proceso esté abierto al escrutinio público, desde la contratación hasta la ejecución.
“No se trata de ser pesimistas, sino realistas. Los ciudadanos no pueden tragar entero. La transparencia no se demuestra con discursos, sino con datos públicos, vigilancia efectiva y participación comunitaria”, expresó uno de los veedores
Este llamado no es contra la obra —que podría ser transformadora si se ejecuta bien—, sino contra la posibilidad de que vuelva a primar la improvisación, el clientelismo o la falta de control. En medio de una ciudad con tantas deudas sociales y ambientales, cada peso mal invertido es un golpe a la confianza ciudadana.



