Este viernes 13 de junio, se cumplen dos meses exactos desde que Tatiana Hernández, una joven universitaria de 23 años que cursaba su último semestre de Medicina, desapareció sin dejar rastro en Cartagena de Indias, y su familia ha decidido alzar aún más la voz ante lo que califican como una investigación lenta, tibia y plagada de vacíos.
Tatiana, que realizaba sus prácticas profesionales en el Hospital Naval de Bocagrande, fue vista por última vez la noche del 13 de abril sentada en los espolones de la avenida Santander. Su celular y sus sandalias aparecieron minutos después en ese mismo sitio. Desde entonces, nada. Silencio. Incertidumbre.
“Mi hija no se ahogó, mi hija fue raptada, y no voy a descansar hasta que alguien me diga dónde está”, ha reiterado con firmeza Lucy Díaz, madre de la joven, quien lidera una nueva convocatoria ciudadana para exigir avances reales en el caso.
Este viernes, la familia de Tatiana convoca a una caminata masiva por la verdad y la justicia. La cita es a las 5:30 de la tarde en los espolones de Bocagrande, desde donde partirán hasta el Hospital Naval y luego hacia la Torre del Reloj, en el Centro Histórico.
“La estamos buscando desde el primer día, pero sentimos que hay omisiones, que hay desinterés, que estamos solos. Cartagena tiene que despertar. Esta no es solo mi hija: mañana puede ser la tuya”, dijo Díaz con voz quebrada pero firme.
El evento se anuncia con fuerza en redes sociales y promete convertirse en una movilización sin precedentes en la ciudad. En la convocatoria se ha solicitado vestir de blanco y llevar velas.
A pesar de la recompensa de más de 200 millones de pesos, las pesquisas no han arrojado una sola pista clara. Las hipótesis de un ahogamiento accidental o una red de trata de personas siguen abiertas, pero sin fundamento sólido ni avances concretos.
Uno de los últimos movimientos de la administración distrital de Cartagena fue el despliegue de un robot submarino en las aguas cercanas al espolón. Pero el resultado fue contundente: no se hallaron restos ni rastros humanos en la zona explorada.
“¿Y entonces? ¿Dónde está mi hija?”, pregunta Lucy Díaz, visiblemente agotada pero más decidida que nunca. “Agradezco a las autoridades lo que han hecho, pero esto va muy lento. Aquí hay una red de silencio, una indiferencia que duele. ¡Y eso también es violencia!”
El caso de Tatiana no es aislado. Hasta el 29 de mayo, se habían reportado 24 desapariciones en Cartagena durante el 2025: 19 mujeres y 5 hombres. Solo dos de esos casos siguen abiertos. El otro corresponde a una mujer de 33 años.

Los números son fríos, pero detrás de ellos hay familias destrozadas, proyectos truncados y una sociedad que empieza a preguntarse si realmente hay garantías para la vida de las mujeres en esta ciudad.
A dos meses sin Tatiana, la presión social empieza a crecer. Organizaciones de mujeres, movimientos estudiantiles y colectivos ciudadanos se han unido a la causa. En redes sociales, la etiqueta #DóndeEstáTatiana ha resurgido con fuerza y se espera que este viernes sea tendencia nacional.
En Cartagena, el dolor se mezcla con el hartazgo. Tatiana no solo es un nombre en un cartel: es el símbolo de un grito colectivo que exige justicia.



