La violencia volvió a estremecer el norte de Antioquia. En un ataque armado perpetrado en la madrugada de este miércoles 11 de junio, hombres fuertemente armados arremetieron contra la estación de Policía de Valdivia, dejando como saldo la trágica muerte de la patrullera María Alejandra Vieda Almario, de apenas 23 años.
La agresión, atribuida al Ejército de Liberación Nacional (ELN), fue ejecutada con ráfagas de fusil. Según información preliminar, al menos cuatro hombres participaron en el hostigamiento. En medio del fuego cruzado, la patrullera Vieda Almario resultó gravemente herida. Aunque fue trasladada de urgencia al hospital San Juan de Dios, en Yarumal, murió minutos después debido a la gravedad de las heridas.
Tras el ataque, las autoridades hallaron un artefacto explosivo y una bandera del ELN abandonados cerca del parque principal del municipio. Las unidades antiexplosivas del Ejército se desplazaron a la zona para realizar una detonación controlada. La población se mantiene en alerta máxima.
Este crimen se suma a una cadena de hechos violentos que ha golpeado al municipio en las últimas semanas. Solo en los últimos días, el Ejército ha destruido tres explosivos instalados en caminos rurales, con los que presuntamente se pretendía atentar contra la población civil y los uniformados.
La situación de orden público es crítica: más de 200 personas han sido desplazadas de la vereda La Llana y el corregimiento Raudal Viejo, acorraladas por los enfrentamientos entre el ELN, disidencias de las Farc y el Clan del Golfo, que se disputan el control territorial en esta estratégica zona del Norte antioqueño.
La muerte de la patrullera Vieda Almario, una joven mujer en servicio activo, representa un nuevo golpe al pie de fuerza en zonas donde la institucionalidad es constantemente desafiada por estructuras armadas ilegales. La comunidad de Valdivia, entre el miedo y la indignación, clama por justicia y protección.



