Hoy, más que nunca, Colombia necesita recordar quiénes han sido los verdaderos guardianes de su democracia, su estabilidad y su libertad. Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional han sido, a lo largo de la historia, el escudo invisible que ha contenido la barbarie, la criminalidad y el caos. Pero en medio de ese mismo tejido institucional, muchas veces olvidados, están los hombres y mujeres que un día entregaron sus mejores años (y algunos su propia vida) al servicio de la Patria: las reservas y veteranos de Colombia.
Nosotros no somos una sombra del pasado. Somos la memoria viva del sacrificio. Somos los que no olvidamos lo que representa amar una bandera, rendirle honores a un himno, y prometer, de corazón, que incluso en la última línea de nuestra vida, cumpliríamos ese juramento: “…Y llegado el caso, morir por defenderte”.
En estos tiempos convulsionados que atraviesa nuestra amada Colombia, cuando la violencia reaparece con fuerza, cuando los valores democráticos parecen debilitados y la institucionalidad amenazada, las reservas han levantado su voz con dignidad: ¡Aquí estamos! No abandonamos el compromiso. Seguimos firmes, cumpliendo el juramento que un día hicimos ante la Patria.
Hoy, cuando tantos se dividen por ideologías, colores o intereses, nosotros invitamos a la paz, a la cordialidad, a la unión. Porque la verdadera fuerza de Colombia no está en la confrontación, sino en la capacidad de su pueblo para unirse tras una misma bandera. Es hora de recuperar la decencia, la seguridad, el respeto por la vida y la democracia.
Desde las reservas, extendemos una invitación a todos los colombianos a rodear las instituciones, a confiar en nuestras Fuerzas Armadas, y a no permitir que se pisotee la memoria de los caídos ni la dignidad de quienes aún servimos desde otros frentes. La Patria no es de unos pocos. Es de todos, y todos debemos defenderla.
Seguimos también en oración por la salud del senador Miguel Uribe Turbay, herido en un acto de barbarie que condenamos con firmeza. Su recuperación, según los últimos reportes médicos, avanza favorablemente, y eso nos llena de esperanza. Que su vida, aún amenazada por la violencia, sea también símbolo de resistencia y de lucha democrática.
Pero no podemos callar ante lo que está ocurriendo desde el poder. El gobierno del presidente Gustavo Petro ha elegido el camino del desafío institucional, planteando una consulta popular por decreto, violando los principios constitucionales más elementales. Esta actitud no solo es antidemocrática, sino irresponsable en un país que hoy necesita soluciones, no más polarización.
La debacle económica, social y de seguridad en la que se encuentra Colombia hoy tiene responsables. Y el actual Gobierno ha sido, sin duda, el principal artífice de este deterioro. No se puede gobernar contra el pueblo, ni pasar por encima de la ley invocando una supuesta legitimidad popular que no se refleja en los hechos ni en los resultados.
Desde las reservas y veteranos, seguimos de pie, orando por nuestra Nación, sirviendo a nuestra gente, y recordándole a Colombia que no estamos derrotados. Que no somos guerra, sino paz. Una paz construida con sacrificio, con valores, con coraje… y con el compromiso eterno de defender esta tierra, hasta el último suspiro.



