El alcalde Dumek Turbay adjudicó este lunes 16 de junio de 2025 el contrato para la construcción del sistema de alcantarillado de los corregimientos de Bayunca y Pontezuela, una de las obras más esperadas por las comunidades del norte de Cartagena de Indias.
El proceso, valorado en $114.616 millones, fue entregado al Consorcio Redes CCC, conformado por cuatro empresas con sede en el Atlántico. Entre ellas se destacan Construcciones e Inversiones Beta SAS – Consinbe SAS (50%) y Construcciones Sertor SAS (30%), ambas con nexos directos al poderoso “Clan Torres Vergara”.
Este grupo empresarial ha sido protagonista de grandes contratos públicos en la región Caribe, especialmente en Barranquilla, donde acumuló más de $103 mil millones en contratos entre 2016 y 2019 durante los periodos del exalcalde Alejandro Char. Además, una de sus empresas, Inversiones Torrosa SAS, fue mencionada en el escándalo de corrupción de Odebrecht, aunque la Fiscalía decidió archivar el caso sin mayores consecuencias.
La adjudicación se da tras una licitación fallida en abril pasado, anulada por la presentación de documentación falsa. Hoy, con un nuevo consorcio en escena —pero con los mismos cuestionamientos de fondo sobre concentración contractual, influencias políticas y falta de competencia real— la comunidad se debate entre la ilusión del progreso y el temor de que todo termine en otro fiasco administrativo.
La historia que comienza a escribirse en Bayunca y Pontezuela evoca inevitablemente lo vivido en El Carmen de Bolívar durante el mismo gobierno de Dumek Turbay como gobernador de Bolívar. En aquel entonces, se adjudicó con gran expectativa el contrato del sistema de alcantarillado para ese municipio montemariano, una obra esperada durante décadas. Sin embargo, el proceso se vio empañado por demoras injustificadas, cambios en los diseños, adiciones presupuestales y una ejecución plagada de tropiezos.
Hoy, varios años después, el proyecto de El Carmen sigue bajo el escrutinio de los entes de control, mientras miles de carmeros aún carecen del servicio de alcantarillado prometido.
Los habitantes de Bayunca y Pontezuela llevan años conviviendo con aguas negras, enfermedades y el abandono institucional. Este proyecto representa una reivindicación histórica. Pero la sombra de los megacontratistas, los antecedentes de obras inconclusas y la escasa vigilancia de los entes de control hacen que el entusiasmo se mezcle con una profunda desconfianza.
El inicio de esta millonaria obra no solo significa una promesa de dignidad para dos corregimientos postergados, sino también una prueba de fuego para la administración de Turbay, que vuelve a apostar por nombres que ya han estado en el ojo del huracán.



