Una reciente encuesta de INVAMER S.A.S reveló que Cartagena de Indias continúa sumida en una profunda sensación de inseguridad, una percepción que no solo se mantiene, sino que vuelve a empeorar tras leves mejoras registradas a inicios del año. El 65,1% de los encuestados afirmó sentirse “inseguro” en la ciudad, y un alarmante 17,8 % aseguró sentirse “muy inseguro”, consolidando así una tendencia que las autoridades locales no han logrado revertir.
Los resultados correspondientes a esta encuesta muestran un deterioro evidente frente a los datos de febrero pasado, cuando el porcentaje de personas que se sentían seguras alcanzó un 27,9%. En el más reciente estudio, esta cifra cayó a apenas 17,1%, mientras que el índice de “muy inseguro” se elevó, alcanzando su nivel más alto desde abril de 2024.
Este panorama cuestiona directamente la efectividad de los planes de seguridad implementados por la administración distrital en cabeza de Dumek Turbay Paz, en coordinación con la Policía Metropolitana y otras autoridades. A pesar de la millonaria inversión en el llamado “Plan Titan24”, las promesas de refuerzo en vigilancia, instalación de cámaras y estrategias de inteligencia, la ciudadanía no percibe mejoras sustanciales.
Barrios como Olaya Herrera, El Pozón, Nelson Mandela, San Fernando y hasta sectores del Centro Histórico siguen siendo señalados por los ciudadanos como puntos críticos, donde se registran asaltos, extorsiones, riñas y presencia de grupos criminales.
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A esto se suma la denuncia frecuente de líderes comunitarios y ediles, quienes aseguran que el patrullaje es insuficiente, la respuesta institucional es tardía y la impunidad crece.
El panorama es alarmante si se tiene en cuenta que en ninguna de las ocho mediciones realizadas entre abril de 2024 y junio de 2025, la percepción de inseguridad ha bajado del 59%. En abril de este año, el porcentaje era de 64,5%, mientras que en octubre de 2024 alcanzó un pico del 67%. Esto indica que, pese a las intervenciones anunciadas por las autoridades, la sensación de peligro sigue arraigada en la cotidianidad de los ciudadanos.
- Cifras que preocupan
El estudio revela además que menos del 1% de los encuestados en junio de 2025 afirmó sentirse “muy seguro” en su entorno habitual. Esta tendencia ha sido constante, con cifras entre el 0,3% y el 1,0% a lo largo del último año. La categoría “Seguro”, por su parte, muestra oscilaciones que no representan una mejoría clara: pasó de 20,7% en junio de 2024 a 27,9% en abril de 2025, pero volvió a caer a 24,8% en junio.
En conjunto, los datos reflejan una ciudad emocionalmente sitiada, donde la tranquilidad es un privilegio para pocos y la inseguridad, una constante que afecta la movilidad, la vida social y la economía.
- Desconexión entre percepción y discurso oficial
El discurso de las autoridades y la realidad de los barrios parecen estar en mundos distintos. Incluso zonas antes consideradas tranquilas, como el Centro Histórico, Castillogrande o Bocagrande, han registrado hurtos y robos que alimentan la sensación de vulnerabilidad.
- ¿Qué está fallando?
Expertos en seguridad urbana aseguran que esta percepción sostenida de inseguridad podría estar vinculada no solo a los delitos visibles, sino también a la impunidad, la baja presencia policial efectiva, la informalidad del transporte, y el crecimiento de economías ilegales en sectores periféricos. El miedo, dicen, no se combate solo con anuncios, sino con presencia estatal constante, inversión social, justicia oportuna y transparencia.




