La Décima Primera Brigada del Ejército Nacional, con sede en Montería, se ha consolidado como un bastión de seguridad y estabilidad en una región históricamente golpeada por el conflicto armado. Con presencia en 46 municipios y un área superior a los 51.000 km², esta unidad vela por la protección de más de 2,2 millones de habitantes en Córdoba, Sucre, el Bajo Cauca antioqueño y parte del departamento de Bolívar. Su labor diaria es reflejo de una convicción inquebrantable y una entrega sostenida al servicio del país.
Durante el 2024, su desempeño operacional fue ejemplar: se logró la liberación de 10 rehenes, el rescate de 17 personas y la recuperación de 19 menores que habían sido reclutados ilegalmente. En operaciones contra grupos armados organizados, fueron capturados 235 presuntos integrantes y neutralizados siete más, entre ellos cabecillas de alto valor como alias «Pirata» y «Loco Barrera». Asimismo, se desmanteló un laboratorio de cocaína con capacidad de producción mensual de tres toneladas, y se destruyeron más de 112 laboratorios de pasta base, asestando un golpe económico estimado en 13.000 millones de pesos a las economías ilícitas. Además, se incautó maquinaria utilizada para minería ilegal, protegiendo así los ecosistemas de la región.
Estas cifras evidencian una ofensiva permanente contra las estructuras criminales que atentan contra el tejido social. Pero la Décima Primera Brigada va más allá del campo de batalla: en su misión de acercamiento comunitario, ha suministrado más de 600.000 litros de agua y ha liderado cerca de mil actividades culturales, deportivas, educativas y sociales que beneficiaron a más de 200.000 personas.
A comienzos de 2025, las tropas del Gaula Militar, del Batallón Especial Energético y Vial N.º 5 y del CTI protagonizaron una operación clave que permitió el rescate de cuatro personas secuestradas en Córdoba y Antioquia, como parte del Plan Estratégico Ayacucho. Otro logro notable fue la operación conjunta en Zaragoza (Antioquia), que culminó con la neutralización de un miembro del Clan del Golfo, la captura de otros dos y la incautación de armamento y estructuras criminales.
Destacable también fue la labor del Batallón de Infantería N.º 33 “Junín”, bajo el mando del Teniente Coronel John Alexander Quiroga Martínez, que logró la captura de cinco presuntos integrantes del Clan del Golfo y el rescate de tres civiles retenidos ilegalmente. Acciones que confirman la capacidad táctica y operativa de nuestras fuerzas.
En materia de seguridad vial, la Brigada ha jugado un papel esencial durante fechas clave del calendario nacional. El Batallón de A.S.P.C. N.º 11 “Cacique Tirromé”, al mando del Teniente Coronel Javier Andrés Martínez Chamorro, lideró operativos durante la Semana Santa de 2025, desplegando más de 800 soldados en rutas de Córdoba, Sucre y Bajo Cauca para garantizar la movilidad segura ante posibles amenazas criminales.
Estas acciones no solo protegen vidas, sino que generan tranquilidad ciudadana y dinamizan la economía regional. Operativos similares se han desarrollado en otros fines de semana festivos, acompañados de campañas como “Yo no pago, yo denuncio”, dirigidas a combatir la extorsión y el secuestro.
Todo este trabajo se ha llevado a cabo bajo el liderazgo del Brigadier General Jorge Eduardo Arias Rojas, cuyo enfoque estratégico combina inteligencia militar, operaciones sostenidas y fortalecimiento del vínculo con la ciudadanía. Su gestión ha elevado la credibilidad institucional y el reconocimiento social del Ejército en la región.
El relevo de comandantes efectuado el pasado 25 de junio, que incluyó a unidades clave como los batallones 31 “Rifles” (Cáceres), 33 “Junín” (Montería), BASPC-11 (Montería) y el Batallón de Instrucción N.º 11 (Tierralta), marca una nueva etapa. A quienes culminan su periodo, les corresponde el honor del deber cumplido. A quienes asumen el mando, el reto de sostener y superar estos logros.
En conclusión, la Décima Primera Brigada no solo enfrenta a los grupos armados ilegales: garantiza la seguridad vial, protege a la población, resguarda los recursos naturales y promueve la cohesión social mediante campañas ciudadanas y obras concretas. Su presencia es sinónimo de orden, esperanza y dignidad. Honor y lealtad a nuestros soldados.



