Las autoridades colombianas confirmaron la emisión de una circular roja de Interpol contra Elder José Arteaga Hernández, alias ‘el Costeño’, señalado como el presunto autor intelectual del atentado armado contra el senador Miguel Uribe Turbay, ocurrido el pasado 7 de junio en el parque El Golfito del barrio Modelia, occidente de Bogotá.
Uribe, de 39 años y figura destacada del partido Centro Democrático, recibió tres disparos —dos en la cabeza y uno en una pierna—, que lo mantienen hasta la fecha en estado crítico reservado en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Fundación Santa Fe de Bogotá.
La emisión de la circular roja se produce tras determinarse que alias ‘el Costeño’ abandonó el país poco después del atentado. La justicia lo busca por los delitos de homicidio agravado en grado de tentativa, fabricación, tráfico y porte de armas de fuego agravado, y uso de menores para la comisión de delitos.
Según declaraciones de capturados vinculados al caso, alias ‘el Costeño’ habría sido quien entregó al sicario —un menor de apenas 14 años— el arma homicida, una pistola Glock 9 mm, con la que se perpetró el ataque mientras Uribe pronunciaba un discurso público.
Las investigaciones también revelan que Arteaga Hernández contrató a Carlos Eduardo Mora González, conductor del vehículo Spark gris utilizado para movilizarse en los días previos al ataque, con el fin de realizar reconocimiento del lugar donde se desarrollaría el atentado.
El ataque contra Miguel Uribe, uno de los precandidatos presidenciales con mayor proyección del uribismo, ha generado una fuerte conmoción nacional y reavivado el debate sobre la seguridad de líderes políticos en Colombia, especialmente en contextos electorales.
El Gobierno y organismos de inteligencia continúan desplegando operativos para capturar a alias ‘el Costeño’, cuya localización internacional ahora es prioridad para Interpol. La Fiscalía General de la Nación trabaja en la judicialización de los demás implicados en esta estructura criminal que utilizó a un menor como sicario, agravando la dimensión del crimen.
Mientras tanto, Colombia permanece a la expectativa del estado de salud del senador Uribe, quien lucha por su vida y cuya recuperación se ha convertido en un símbolo de resistencia frente a la violencia política.



