El hombre que apostó por un joven Diego y que dejó una huella eterna en Junior de Barranquilla, murió a los 83 años. El fútbol sudamericano pierde a una leyenda silenciosa, pero imborrable.
El fútbol está de luto. Esta madrugada falleció en Barranquilla Miguel Ángel “El Zurdo” López, el legendario técnico argentino que tuvo la visión y el valor de darle la primera oportunidad profesional a Diego Armando Maradona. Tenía 83 años y una historia tan rica como discreta, tejida entre hazañas, títulos y gestos que marcaron generaciones.
Nacido el 1 de marzo de 1942 en Ticino, Córdoba (Argentina), López fue primero un defensor recio y elegante. Pasó por Universitario de Córdoba, Sarmiento, Estudiantes, Ferro Carril Oeste, y deslumbró en River Plate e Independiente, donde alcanzó la gloria: cuatro Copas Libertadores (1972-75), tres Interamericanas y una Copa Intercontinental en 1973. Su carrera como jugador terminó en Atlético Nacional de Medellín, donde también levantó un título.
Pero si algo eternizó su nombre en los libros del fútbol, fue su decisión en 1979 como técnico de Argentinos Juniors: poner a debutar a un adolescente rebelde y talentoso llamado Diego Armando Maradona.
“A los 17 años ya lo sabía todo”, dijo alguna vez. “Un gol que le hizo a Deportivo Pereira es, para mí, el mejor de su carrera”.
Desde entonces, Maradona siempre lo reconoció como el primero que creyó en él, un guía silencioso que vio el diamante antes que nadie. Y para “El Zurdo”, ese acto fue mucho más que una apuesta: fue su legado más luminoso.
El recorrido de López como entrenador fue extenso y exitoso. Independiente, Boca Juniors, Rosario Central, América de México, Chivas, Santos Laguna, Toluca, León, y por supuesto, Atlético Junior, fueron parte de su hoja de ruta. Fue campeón en la Liga mexicana 1984‑85, Prode‑85 y Concacaf 1992 con América. Con Independiente ganó la Supercopa Sudamericana en 1995.
Pero fue en Barranquilla, donde decidió vivir sus últimos años, donde su historia adquirió un brillo especial. En 2004, regresó para darle un segundo título a Junior, y desde entonces fue tratado como un símbolo de la casa, un abuelo sabio y respetado por jugadores, hinchas y directivos.
En 2024, se conocieron sus problemas de salud y situación económica crítica, lo que motivó una campaña solidaria liderada por Sebastián Viera, el ídolo rojiblanco que no dudó en ponerse al frente para ayudarlo. “El Zurdo” recibió entonces el cariño de un pueblo que nunca lo olvidó.
Miguel Ángel “El Zurdo” López fue más que un técnico. Fue formador, visionario, maestro de campeones y sobre todo, un hombre bueno y generoso, que siempre entendió que el fútbol también es dignidad y memoria.
Desde Independiente hasta Barranquilla, desde Diego hasta Viera, su huella está en el alma de quienes lo conocieron o lo admiraron en silencio.
Desde este medio enviamos nuestras condolencias a su familia, al Junior de Barranquilla, y a todo el mundo del fútbol que hoy pierde a un grande sin escándalos, sin reflectores, pero con historia. Descansa en paz, “Zurdo”. El fútbol te debe más de una ovación.



