Padres de Seili Paola De Hoyos exigen justicia mientras el responsable, plenamente identificado, continúa en libertad. El caso destapa irregularidades y negligencia judicial en Cartagena.
La rabia, el dolor y la frustración consumen a la familia de Seili Paola De Hoyos Acosta, una joven psicóloga de 28 años, asesinada el pasado 8 de julio al interior de una discoteca en el sector El Refugio, barrio El Bosque, mientras celebraba el cumpleaños de un amigo. Su victimario, José David Payares Rodríguez, conocido en el mundo del entretenimiento como “El Peri”, aún no ha sido capturado, pese a estar plenamente identificado y haber admitido su autoría a través de su abogada.
“El asesino de mi hija sigue libre. Queremos que se haga justicia. Hoy me tocó a mí, mañana puede ser un fiscal, un juez o un familiar de ellos”, declaró con firmeza Gilberto De Hoyos, padre de la víctima.
De acuerdo con testigos y la versión de la familia, José David Payares Rodríguez, manager de varios DJs en Cartagena, ingresó armado y en estado de exaltación al establecimiento. En medio de la agitación, desenfundó un arma de fuego que terminó disparándose y le impactó en la cabeza a Seili Paola, causándole la muerte horas después en el Hospital Universitario del Caribe.
Su abogada, Carmen Elena Urrutia Quintero, aseguró en carta enviada a la Fiscalía 34 Seccional Cartagena que su cliente “desea afrontar las consecuencias” y entregarse voluntariamente. Sin embargo, esa entrega nunca ocurrió. «El Peri» sigue libre.
Lo más preocupante es el historial violento que arrastra el implicado, según denuncia el padre de la víctima:
- Un día antes del asesinato, hirió con arma blanca a un hombre en otra discoteca del mismo sector.
- En Magangué, amenazó con un revólver a una trabajadora de un hotel.
- Agredió brutalmente con un extintor a un conocido, causándole daños oculares.
“Es un peligro para la sociedad. Está acostumbrado a hacer lo que quiere. Cree que por ser manager de artistas puede entrar armado a cualquier parte y quedar impune”, agregó el padre, visiblemente indignado.
La indignación de la familia y de la ciudadanía crece frente a la pasividad de las autoridades judiciales. Aunque la Fiscalía tiene evidencia, testigos, una confesión indirecta y la identidad confirmada del agresor, no hay captura, ni orden de arresto ejecutada.
Lizeth Acosta Ramírez, madre de la joven, también elevó su “Era buena, estudiosa, trabajadora. No le hacía mal a nadie. Lo que pasó con mi hija no puede quedar así”.
Además, denunció que en el Hospital Universitario del Caribe, donde su hija fue ingresada aún con sus pertenencias, estas desaparecieron misteriosamente. Según la madre, nunca le fueron devueltos el reloj, anillo ni la cadena que llevaba puestos.
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La familia exige al Fiscal General de la Nación, al Director Nacional de Fiscalías, y a los organismos de control, que intervengan este caso con celeridad, imparcialidad y contundencia. “No queremos más promesas. Queremos justicia. El asesino está libre y nosotros enterramos a nuestra hija”, sentenció la madre.



