En el marco de la conmemoración del Día de la Independencia, el presidente Gustavo Petro volvió a centrar su discurso en la necesidad de una transición hacia un modelo económico más sostenible, enviando un mensaje directo al sector minero-energético: “Ya no van a exportar mucho carbón porque eso mata la humanidad”, afirmó tajantemente.
Durante el acto oficial realizado en Santa Marta, el mandatario propuso una transformación radical de la infraestructura extractiva de la región, particularmente del puerto carbonífero del norte del país, el cual —según sus declaraciones— debería pasar de exportar carbón a enviar al mundo productos agrícolas como mango, yuca, arroz y otros alimentos.
Petro también sugirió que las líneas férreas que actualmente sirven al transporte de carbón deben ser puestas al servicio de las comunidades locales, y exigió que el aeropuerto de Bahía Portete sea entregado a la Nación.
Estas propuestas forman parte del giro ambientalista del gobierno, que busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles y reorientar la economía hacia sectores sostenibles. Sin embargo, sus planteamientos generan interrogantes sobre la viabilidad inmediata de esta reconversión, el impacto económico para las regiones carboníferas y los costos de la transición.
En su discurso, el presidente evocó el aniversario de Santa Marta para reforzar su visión de cambio histórico y social: “500 años de soledad serán remplazados por milenios de solidaridad”, dijo, parafraseando a Gabriel García Márquez, en lo que fue interpretado como un llamado a romper con siglos de abandono estatal.
Mientras tanto, la celebración del 20 de Julio se desarrolló en simultáneo en otras ciudades del país. En Bogotá, la vicepresidenta Francia Márquez encabezó el desfile militar acompañada por el alcalde Carlos Fernando Galán, en un acto más tradicional que contrastó con la narrativa disruptiva planteada por el jefe de Estado.



