Familias denuncian llamadas extorsivas tras la desaparición; autoridades investigan si se trata de una red criminal que opera bajo falsas promesas de empleo.
La desaparición de cinco jóvenes, uno de ellos menor de 17 años, en el municipio de Santa Rosa de Lima, norte de Bolívar, ha encendido las alarmas en la región y ha puesto en evidencia los riesgos que enfrentan los jóvenes de zonas vulnerables ante supuestas oportunidades laborales que podrían esconder redes de trata, reclutamiento forzado o explotación.
Según las primeras versiones los jóvenes habrían salido de forma voluntaria tras recibir una oferta de trabajo en un departamento cercano. Sin embargo, desde ese momento no se ha sabido nada de ellos, lo que ha generado creciente preocupación entre sus familias y la comunidad.
El brigadier general Gelver Yecid Peña, comandante de la Policía en Cartagena, confirmó que uno de los desaparecidos habría sido el intermediario del supuesto contacto laboral, y que la Fiscalía y un grupo especial del Gaula investigan los hechos. A la par, se activó un mecanismo urgente de búsqueda para tratar de ubicar a los desaparecidos y esclarecer lo ocurrido.
“La información es aún muy vaga. Supuestamente se fueron a trabajar, pero hay elementos que deben ser verificados con urgencia. Pedimos a las familias entregar toda la información disponible: llamadas, mensajes, números de contacto, cualquier pista”, expresó el alto oficial.
Lo que ha encendido las alertas es que familiares han empezado a recibir llamadas extorsivas de personas que aseguran tener información sobre el paradero de los jóvenes y exigen dinero a cambio. Esto abre la posibilidad de que detrás de esta desaparición exista una estructura criminal que se aprovecha de la necesidad económica de jóvenes en municipios como Santa Rosa, ofreciendo falsos empleos para luego utilizarlos con fines delictivos.
En medio de la incertidumbre, la ausencia de controles efectivos frente a estos casos, sumado al limitado acceso a educación, empleo formal y oportunidades en territorios históricamente olvidados, deja a cientos de jóvenes expuestos a caer en las garras de reclutadores ilegales.
Mientras tanto, las familias claman por ayuda y respuestas concretas. “No es normal que cinco jóvenes desaparezcan de un día para otro y lo único que se diga es que ‘se fueron a trabajar’”, expresó uno de los líderes comunales. “¿Quién los contrató? ¿Dónde están? ¿Quién responde?”, se preguntan angustiados los padres.



